El avance de las fintech y las billeteras virtuales ha transformado cómo las personas gestionan su dinero. “Estas herramientas permiten realizar pagos, transferencias, inversiones y una amplia gama de servicios financieros de manera rápida, segura y accesible, sin intermediarios tradicionales como los bancos”, señaló Damián Di Pace, director de Focus Market. Estas soluciones han conectado a millones de personas con el sistema financiero formal, democratizando el acceso a servicios que antes estaban limitados a instituciones tradicionales.
Sin embargo, las tarjetas de crédito continúan siendo instrumentos esenciales, ofreciendo financiamiento a corto y largo plazo. En un contexto inflacionario que comienza a mostrar signos de desaceleración pero que sigue siendo desafiante, las tarjetas permiten a los usuarios afrontar gastos con mayor flexibilidad.
Costos fijos y financieros: una comparación clave
El informe de Focus Market detalla una comparación entre los costos asociados a las tarjetas de crédito bancarizadas (en versiones GOLD y BLACK) y una billetera virtual. Las tarjetas presentan costos fijos más elevados, como cargos por emisión, renovación y mantenimiento. Por otro lado, las billeteras virtuales carecen de estos costos, lo que podría hacerlas parecer más convenientes inicialmente.
No obstante, los costos de financiamiento revelan otra realidad. Por ejemplo, al analizar un gasto de $100.000 en cuidado personal financiado en dos cuotas, el Costo Financiero Total (CFT) de las billeteras virtuales es de 305%, casi el doble que el 167,60% de las tarjetas de crédito. Este patrón se repite en diferentes plazos, evidenciando que la falta de costos fijos en las billeteras virtuales se compensa con tasas de interés más altas.

En un caso más intensivo, con un gasto anual de $4.000.000 financiado en 12 cuotas, el CFT de las billeteras virtuales asciende al 170%, mientras que el de las tarjetas bancarizadas se mantiene en 167,60%. Aunque la diferencia parece menor, los costos adicionales por emisión y mantenimiento de las tarjetas incrementan el gasto total, alcanzando $6.942.804 para la tarjeta GOLD y $7.132.367 para la BLACK, frente a $6.800.000 de las billeteras virtuales.
Las tarjetas de crédito pueden volverse más atractivas cuando ofrecen promociones como cuotas sin interés o descuentos en cadenas de consumo masivo. Por ejemplo, un descuento del 30% en las compras reduciría el monto financiado con tarjetas GOLD y BLACK a $5.742.804 y $5.932.367, respectivamente, representando un ahorro del 18,41% y 12,76% frente a las billeteras virtuales. Además, las cuotas sin interés amortizan los costos asociados a la emisión y renovación.
Elecciones informadas para el consumo responsable
“Es fundamental evaluar los costos financieros y los beneficios adicionales al elegir entre tarjetas de crédito y billeteras virtuales”, indicó Di Pace. Aunque las billeteras virtuales destacan por su accesibilidad y ausencia de costos fijos, sus altos CFT pueden hacerlas menos convenientes para financiamientos a largo plazo o montos elevados. Por otro lado, las tarjetas bancarizadas, pese a sus costos adicionales, pueden ofrecer mayores beneficios en contextos de promociones.
En definitiva, ambas opciones tienen un papel clave en el ecosistema financiero actual. Comprender sus características y costos asociados permite a los consumidores tomar decisiones responsables y ajustadas a sus necesidades.





