El analista Salvador Di Stéfano advirtió sobre un escenario internacional cada vez más volátil y recomendó adoptar una estrategia defensiva para las inversiones. En un contexto marcado por conflictos geopolíticos, suba del dólar a nivel global y debilitamiento de monedas emergentes, el especialista sostiene que los bonos en dólares aparecen como una de las oportunidades más atractivas para los inversores.
Según su análisis, el mundo atraviesa una etapa de alta incertidumbre en la que el “manual de crisis” del mercado sugiere reducir deuda, bajar la exposición en renta variable y priorizar instrumentos de renta fija. “La crisis bélica que vive el mundo no encuentra una salida rápida y nos trae mucha más incertidumbre”, advierte.
El contexto internacional está atravesado por conflictos que elevan la prima de riesgo global, como la guerra entre Rusia y Ucrania, así como la creciente tensión en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán. En este escenario, los ataques y amenazas en el Estrecho de Ormuz presionan al alza el precio del petróleo y alimentan riesgos de estanflación en la economía global.
Frente a ese panorama, Di Stéfano observa que los capitales están migrando hacia activos considerados refugio. “La renta variable a escala mundial comienza a retroceder, los capitales se refugian en el dólar y las monedas comienzan a devaluarse”, señala. Entre los casos más visibles menciona la depreciación del euro y el debilitamiento de monedas latinoamericanas, como el real brasileño y el peso mexicano.
Efecto global con impacto local
En medio de esa turbulencia internacional, Argentina podría encontrar algunos beneficios indirectos. El analista sostiene que el alza del petróleo y de los commodities energéticos impulsa también los precios de productos agrícolas clave para el país.
En ese marco, menciona la mejora en las cotizaciones de la soja, el maíz y el trigo, además de un repunte en el precio internacional de la leche y valores elevados para la carne vacuna. Este escenario, explica, podría traducirse en un mayor ingreso de divisas para la economía argentina.
Sin embargo, ese flujo de dólares también genera tensiones cambiarias. Según Di Stéfano, el Banco Central de la República Argentina deberá intensificar sus esfuerzos para sostener el tipo de cambio.
El analista considera que el dólar en torno a los $1.400 estaría construyendo un piso. Como referencia, recuerda que en noviembre de 2023 el tipo de cambio se ubicaba cerca de $360 y que, ajustado por inflación hasta febrero de 2026, ese valor equivaldría hoy a aproximadamente $1.370.
Si el dólar se ubicara por debajo de ese nivel, advierte, podría producirse una compresión de márgenes en varios sectores productivos, obligando a las empresas a incorporar tecnología y mejorar su eficiencia para sostener la rentabilidad.
Bonos en dólares, la apuesta principal
En este contexto, Di Stéfano identifica oportunidades en la deuda soberana argentina denominada en dólares. Según detalla, algunos títulos ofrecen rendimientos que duplican o incluso triplican las tasas internacionales.
Entre ellos menciona los bonos con vencimiento cercano, como el AO27, con un rendimiento aproximado del 5,5% anual, y el Bonar 2029, que ronda el 9,5%.
La explicación de estas tasas elevadas radica, según el analista, en el riesgo político percibido por el mercado ante las elecciones presidenciales de 2027. Los inversores descuentan la posibilidad de un cambio de rumbo económico si asume un gobierno menos favorable al mercado.
“Los bonos que vencen bajo la actual administración tienen un riesgo país cercano a 220 puntos, mientras que los que vencen después de 2027 superan los 500 puntos”, señala.
Entre los papeles que considera atractivos menciona los bonos soberanos AL35, AE38 y AL41, que ofrecen rendimientos cercanos al 10% anual.
Letras en pesos y acciones bajo la lupa
En contraste, el analista no ve valor en los instrumentos en pesos. Las letras del Tesoro ofrecen tasas de entre 33% y 35% anual, que considera poco atractivas frente a una inflación proyectada entre 28% y 30% anual si persiste el shock de precios internacionales.
Respecto a la renta variable, recomienda prudencia. En el sector energético diferencia el desempeño de YPF y Vista Energy. Mientras la primera vende gran parte de su producción en el mercado interno y no captura plenamente la suba del petróleo, Vista exporta su producción y se beneficia directamente de la mejora en los precios internacionales.
Las acciones bancarias, en tanto, atraviesan una etapa de debilidad por expectativas de utilidades moderadas, por lo que el analista sugiere esperar antes de tomar posiciones.
Distinto es el caso de Mercado Libre. Aunque su cotización fue golpeada por temores vinculados al avance de la inteligencia artificial, Di Stéfano considera que la empresa mantiene una fuerte generación de ganancias y podría convertirse en una oportunidad de compra cuando encuentre un piso.
También destaca el desempeño de Adecoagro, cuya acción pasó de unos 7 dólares a más de 10, impulsada por su expansión en el negocio de fertilizantes tras adquirir participación en la productora de urea Profertil.
Estrategia defensiva
Como síntesis, Di Stéfano propone una estrategia conservadora frente a la incertidumbre global: reducir endeudamiento, priorizar bonos dolarizados, mantener baja exposición a instrumentos en pesos y seleccionar con cautela las acciones.
“El manual nos dice que tenemos que andar con luz alta o con la rienda corta”, resume el analista, aludiendo a la necesidad de moverse con prudencia en un mercado atravesado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera.








