Por Eduardo Bocco. Finalmente, Javier y Karina Milei impusieron su criterio y vendrán a la ciudad de Córdoba el 25 de mayo, desatendiendo al ala moderada de La Libertad Avanza, que sugería que el presidente no hablara en Córdoba para evitar posibles rispideces con la Cámara de Senadores de la Nación, a horas de la definición de la Ley Bases.
Los Milei pusieron el pecho y nadie pudo frenarlos, ni siquiera el ministro de Interior, Guillermo Francos, a quien el presidente suele escuchar mucho, aunque a veces no lo parezca.
“El acto en Córdoba se hace”, fue la frase del jefe de la Casa Rosada con tono imperativo y su hermana y secretaria General de la Presidencia levantó el pulgar.
Obviamente sin Pacto de Mayo y sin ley, no hay demasiados elementos como para convertir una concentración popular en un acto institucional.
Pero le encontraron la vuelta y, por ejemplo, el gobernador Martín Llaryora quedó embretado y deberá asistir porque sí será un acto institucional y no un acto partidario.
La Nación le da carácter protocolar y, por ejemplo habrá un mini desfile, que en lenguaje castrense se denomina “parada militar”. Tras los saludos y las venias de rigor, Milei pronunciará su mensaje público, con Llaryora al lado y gran cantidad de militantes –según se espera- haciéndole el aguante al jefe del Estado, que viene de días difíciles por los trastornos que le acarrea a su gobierno la falta de sanción de una ley que necesita, y del insólito y desopilante conflicto con España, a raíz de gruesas acusaciones cruzadas.

Milei empezará la fecha patria asistiendo al Tedéum en la Capital Federal y a la siesta viajará a Córdoba para encabezar la convocatoria en el Cabildo en el que, como siempre, se servirá chocolate a los asistentes.
Milei asistirá como un convidado de piedra a ese evento y la gran duda en el Centro Cívico es cómo se comportará el auditorio y qué reacción tendrá hacia Llaryora. Ese será uno de los datos simbólicos del día, que puede tener impacto político en el corto plazo.
El gobernador recibirá en el aeropuerto Taravella al visitante y luego viajará el sábado por la mañana a Río Cuarto, la capital alterna de la provincia, asistirá al Tedéum, encabezará el desfile cívico militar y se espera que pronuncie un mensaje.
Es posible que el inquilino de la Casa Rosada realice alguna actividad paralela antes del acto. “Tenemos algunas acciones para hacer en Córdoba, en la mañana del sábado”, señaló en sus redes la diputada nacional libertaria María Celeste Ponce.
En el Centro Cívico deslizaron que seguramente habrá alguna referencia a la necesidad de aprobar la ley bases pero que no sería demasiado contundente a la hora de marcar diferencias. “No sea cosa que después se coma una réplica en el acto del Cabildo, con toda su militancia aplaudiéndolo a rabiar”.
De momento, no se sabe si habrá invitados especiales al evento del que sí formarán parte los miembros del gabinete nacional, que ya han sido convocados, según información extraoficial.
Desde el bunker llaryorista desalentaron posibles encuentros con su par bonaerense, Axel Kicillof. “Todo las reuniones serán institucionales”, dijeron los voceros cordobeses cuando fueron consultados sobre reuniones que tienen como protagonistas a los gobernadores de Córdoba y de Buenos Aires, además de Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y de Ignacio Torres (Chubut).
Pero acercarse a Kicillof sería dinamitar algunos puentes con Juan Schiaretti, en quien el titular de El Panal se recuesta para diseñar su modelo político y de gestión. De momento, Llaryora está equidistante de estas “juntadas” de gobernadores, aunque seguramente lo deben inquietar esas fotos en las que él no aparece.
Eso ha desatado un sinnúmero de comentarios y en la Casa Rosada siguen el tema con atención.
En el medio, están las negociaciones en el Senado y el temor de los libertarios moderados a que el sábado el acto de Córdoba pueda derivar en un escenario nuevo e inesperado. “Puede ser a favor, pero también en contra”, señaló una fuente que conoce casi de memoria los pasos y las improvisaciones del apodado “León”.








