Ante un auditorio colmado, Salvador Di Stefano presentó sus proyecciones estratégicas para el bienio 2026-2027. Con su estilo directo y provocador, el economista dejó un mensaje central: el país atraviesa una revolución económica que obliga al sector privado a reinventarse o desaparecer
“Si hacés lo mismo que antes en un paradigma que no es el mismo, te vas a fundir”, sentenció, marcando una distinción tajante entre el modelo de estatismo y emisión del pasado y el actual esquema de “equilibrio fiscal y productividad”.
Un cambio de paradigma: del «stock» a la «rotación». Di Stefano explicó que Argentina ha pasado de una economía cerrada con tasas negativas a un escenario de economía abierta con tasas positivas. En este nuevo entorno, la clave ya no es el acopio especulativo, sino la eficiencia. Según el analista, bajo el modelo anterior la recomendación era «producir sin medir stock y comprar dólares», mientras que hoy la premisa es «productividad, rotación y pesos».
“El sistema económico está dado. Si destinamos una hora a criticar al presidente, no va a cambiar nada. La variable controlable es tu modelo de negocio”, afirmó Di Stefano. Para el experto, el empresario debe transformarse en un «benefactor social» que patrulla precios para ser competitivo.
El futuro de la construcción y el real estate. Uno de los puntos más álgidos de la disertación fue el análisis del sector inmobiliario. Di Stefano advirtió que el tradicional «modelo de pozo» está perdiendo terreno frente a la venta de unidades terminadas con financiamiento propio. “Se terminó la época en donde yo juntaba la plata y construía. Hoy tengo que juntar clientes, no inversores”, explicó, instando a los desarrolladores a convertirse en financiadores.
En relación con Córdoba, el economista destacó que la provincia sigue siendo la «capital del interior» en construcción, representando un 5% de la superficie autorizada del país. Proyectó, además, que la llegada del crédito hipotecario será «más rápida de lo que creen», impulsada por la destrucción de la inflación como fenómeno monetario.
Los motores de la recuperación y la «lluvia de dólares». Di Stefano ilustró el cambio en la estructura exportadora mediante la metáfora de un avión Hércules. Mientras que en el pasado solo el campo aportaba divisas, hoy Argentina cuenta con cuatro motores: el agro, el petróleo y gas, la minería y la industria del conocimiento
Sobre el dólar, fue tajante al desalentar el ahorro en «colchón»: “El que guardó dólar blue tuvo una pérdida de poder adquisitivo del 300% frente a la inflación”. Aseguró que no hay riesgo de una corrida cambiaria debido al superávit comercial y al apoyo de Estados Unidos como «prestamista de última instancia»
Proyecciones 2026-2027. Hacia el final de su presentación, Di Stefano trazó una hoja de ruta clara. Prevé una reactivación económica consolidada para el segundo semestre de 2026 y un proceso de baja de retenciones para el agro que inyectará liquidez en el interior. “La única salida es creciendo. Todos vamos a tener que hacer un esfuerzo para adaptarnos a este plan económico”, concluyó, instando a los presentes a aprovechar la «inocencia fiscal» y a reinvertir sus dólares en activos productivos.







