La situación financiera de los hogares cordobeses atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Un estudio realizado por Varianza Consultora durante mayo muestra que el 42% de la población destina más de la mitad de sus ingresos mensuales al pago de deudas, cuotas y servicios, una realidad que refleja el creciente peso de los compromisos financieros sobre los presupuestos familiares.
Para Sebastián Panero, director de Varianza, el dato sintetiza una problemática más profunda. «Estamos viendo una provincia donde el ahorro prácticamente desapareció para la mayoría de las familias y donde el endeudamiento dejó de ser una herramienta para progresar y pasó a ser un mecanismo para sostener el consumo básico», explicó.
El relevamiento, realizado mediante encuestas digitales a casi 400 cordobeses mayores de 18 años, muestra que el deterioro de la capacidad adquisitiva impacta de lleno en las decisiones económicas cotidianas.
Ahorrar, una posibilidad para pocos
Uno de los indicadores más contundentes del informe es la dificultad para generar excedentes. El 88% de los encuestados aseguró que sus ingresos no le permiten ahorrar, mientras que apenas uno de cada diez logra reservar parte de sus ingresos todos los meses.
La falta de margen financiero obliga además a consumir reservas acumuladas en años anteriores. El 63% de los consultados reconoció haber utilizado ahorros para afrontar gastos corrientes durante los últimos doce meses.
«Lo que observamos es un proceso de descapitalización de los hogares. Muchas familias están usando los fondos que habían logrado acumular para cubrir necesidades básicas como alimentos, servicios o combustible», señaló Panero.
La situación también repercute en las posibilidades de inversión. Seis de cada diez cordobeses no realizaron ningún tipo de inversión durante el último año. Entre quienes sí destinaron recursos a algún proyecto, las principales opciones fueron viajes o vacaciones (19%) y la compra o renovación de vehículos (9%).
El endeudamiento como forma de subsistencia
La investigación revela que el endeudamiento está ampliamente extendido. Más de la mitad de los encuestados (52%) aseguró que tiene deudas que no logra reducir, mientras que otro 26% mantiene compromisos financieros bajo control. Apenas el 14,3% afirmó no tener deudas.

En este contexto, la tarjeta de crédito se consolidó como la principal fuente de financiamiento. El 50% de los consultados la identificó como su mecanismo habitual para afrontar gastos, seguida por créditos bancarios (18%), préstamos de familiares o amigos (14%) y aplicaciones o billeteras virtuales (12%).
Sin embargo, el dato que más preocupa a los especialistas es el destino que se les da a esos recursos.
«Históricamente la tarjeta se utilizaba para compras de bienes durables o consumos extraordinarios. Hoy vemos que se usa para llenar el carrito del supermercado, cargar combustible o pagar servicios. Eso muestra claramente el deterioro del poder adquisitivo», sostuvo Panero.
De hecho, el 42% de los usuarios de tarjetas de crédito las utiliza para gastos corrientes, mientras que un 18% adicional las emplea para consumos diversos como indumentaria, salidas o viajes.
Dificultades para pagar y aumento de la vulnerabilidad
El estudio también detectó señales de tensión financiera en la capacidad de pago. Solo el 32% de los usuarios de tarjeta logra cancelar el saldo total en término. En contraste, un 16% paga únicamente el mínimo o realiza pagos parciales, mientras que un 11% admite no poder afrontar los vencimientos, acumulando intereses que agravan su situación.

Las consecuencias de estas dificultades ya se reflejan en la vida cotidiana. El 34% de los cordobeses sufrió durante el último año cortes de servicios, bloqueos de tarjetas o restricciones en cuentas bancarias por falta de pago.
«La fotografía muestra hogares con una porción muy importante de sus ingresos ya comprometida antes de comenzar el mes. Eso genera una enorme fragilidad frente a cualquier imprevisto», advirtió el director de Varianza.
Salarios rezagados y mayores costos fijos
Según el análisis de la consultora, el fenómeno está estrechamente vinculado con la evolución de los ingresos y los gastos de las familias.
Panero identifica tres factores principales detrás de este escenario: el estancamiento salarial, los aumentos de tarifas y la incertidumbre sobre futuros cambios regulatorios.
«La falta de actualización de muchos salarios y las dificultades para cerrar acuerdos paritarios hacen que los ingresos corran por detrás del costo de vida. A eso se suman los incrementos en servicios públicos y la preocupación por eventuales quitas de subsidios que podrían impactar especialmente en Córdoba», explicó.
La combinación de estos factores genera una creciente presión sobre los presupuestos familiares y reduce la capacidad de recuperación financiera.
Una economía cotidiana cada vez más ajustada
Los resultados del relevamiento describen una realidad atravesada por la pérdida de capacidad de ahorro, el uso del crédito para financiar consumos esenciales y una creciente dependencia del endeudamiento para llegar a fin de mes.
Con más de cuatro de cada diez cordobeses destinando la mayor parte de sus ingresos al pago de obligaciones financieras y con una amplia mayoría sin posibilidades de generar reservas, el informe de Varianza pone en evidencia una economía doméstica cada vez más ajustada y vulnerable frente a cualquier nuevo incremento de costos.
«La deuda hoy no está asociada a proyectos de crecimiento o inversión. En muchos casos se convirtió en una herramienta para sostener gastos básicos. Ese es probablemente el dato más preocupante que deja este estudio«, concluyó Panero.







