Mientras parte del mercado financiero se mueve con cautela rumbo a las elecciones, el analista económico Salvador Di Stéfano sostiene que los datos duros muestran más solidez que riesgo. Según su lectura, el comportamiento de los activos y los indicadores financieros no acompañan el clima de incertidumbre que domina ciertas percepciones.
“El mercado está desconcertado: donde algunos analistas ven problemas graves, otros vemos oportunidades”, advierte Di Stéfano. Y remarca que la evolución de precios, el tipo de cambio y los activos financieros no exhiben desequilibrios significativos.
Inflación y dólar: una carrera pareja
El dólar MEP cerró el último viernes en $1.541,5, lo que representa una suba del 32,9% interanual. En ese mismo período, la inflación minorista fue del 31,8% y la mayorista alcanzó el 24,2% anual.
Para Di Stéfano, esa brecha no refleja una disparada cambiaria: “No parece una diferencia desmedida”, señala, destacando que incluso algunos activos superaron a la inflación y a la devaluación.
Uno de los ejemplos es el bono AL35, que hoy cotiza a U$S 54 frente a los U$S 55,2 de hace un año. En ese lapso pagó dos cupones por U$S 2,06 cada uno, dejando una rentabilidad anual del 5,3%.

Activos sólidos y récord de dólares en el sistema financiero
El balance del sistema bancario muestra indicadores inusuales para un contexto preelectoral. Los depósitos en dólares suman U$S 37.375 millones, con una suba del 14,8% en un año. Los préstamos en esa moneda treparon 134,9% y alcanzan los U$S 18.254 millones. Ambos valores constituyen récords históricos.
“Lo que habla a las claras de que no existe temor entre los ahorristas y se destaca la fortaleza del sistema financiero”, sostiene Di Stéfano.
Las acciones también acompañan la tendencia. YPF, por ejemplo, cerró en $40.120, con una mejora del 35,4% interanual: por encima del dólar MEP (32,9%) y la inflación (31,8%). “Sin destrucción de valor, la empresa se mantiene firme en 12 meses”, resume.
Finanzas públicas en superávit y deuda en retroceso
El informe también destaca el comportamiento de las cuentas públicas. La Tesorería acumuló en los últimos 12 meses un superávit de $2,3 billones, equivalentes a U$S 2.158 millones. Esto permitió cubrir intereses sin tomar nueva deuda y reducir el stock total, lo que a juicio del analista marca un cambio de etapa.
“Es muy llamativo que un gobierno con superávit fiscal, que paga deuda, cortó la emisión monetaria y capitalizó el Banco Central, enfrente compras de dólares preelectorales como si hubiera un riesgo inminente”, cuestiona.
Según Di Stéfano, ese comportamiento responde a “un sesgo fatalista” típico del mercado argentino: “Vemos la posibilidad de una crisis a la vuelta de la esquina y, al dolarizarnos, alimentamos el movimiento del tipo de cambio”.

Qué puede pasar tras las elecciones
Para el analista, el escenario posterior a octubre no implicará un cambio abrupto, sino continuidad económica con respaldo financiero internacional.
El Gobierno gestiona un acuerdo con Estados Unidos que incluiría un swap de U$S 20.000 millones y un crédito adicional por el mismo monto, destinados a fortalecer las reservas del Banco Central sin aumentar el endeudamiento neto. “De esta forma, se dota de liquidez a la autoridad monetaria”, explica.
Según su proyección, este año el PBI crecería cerca de 4,5% y en 2026 podría expandirse 3%. La inflación esperada a 12 meses bajaría al 20% anual, mientras que el dólar seguiría operando dentro de bandas controladas, entre $1.486 y $941 en el presente, y entre $1.675 y $835 dentro de un año.
Hacia la previa electoral, Di Stéfano resume su postura en tres puntos:
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No hay motivos de alarma inmediata. El stock de pesos circulantes más depósitos bancarios equivale a U$S 100.000 millones, frente a una deuda pública en pesos del orden de U$S 200.000 millones (en gran parte intraestatal).
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Con el acuerdo internacional, las reservas podrían ubicarse en torno a U$S 80.000 millones y cubrir alrededor del 80% del circulante monetario y depósitos.
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Con ese escenario, proyecta una caída del tipo de cambio y una recuperación de activos: “Nada hay que temer: el dólar terminará ajustando a la baja y los activos financieros buscarán precios mucho más altos que los actuales”.
La tensión entre expectativas y fundamentos, asegura, solo se resolverá “con el veredicto del tiempo”.








