El impacto del escándalo vinculado a LIBRA y su difusión por parte del presidente Javier Milei se ha convertido en un tema central del debate político en Argentina. Si bien las declaraciones de Milei sobre la «ideología de género» en el Foro de Davos no generaron un deterioro en sus indicadores de imagen, el caso Libra podría representar un punto de inflexión en su relación con el electorado.
Un discurso polarizante sin consecuencias inmediatas
El 23 de enero, en Davos, Milei vinculó la «ideología de género» con casos extremos de abuso infantil, provocando un aluvión de críticas de diversos sectores de la sociedad. A pesar de la repercusión mediática y las movilizaciones en repudio, un estudio de la Consultora Delfos reveló que la imagen del mandatario y la aprobación de su gestión se mantuvieron sin cambios significativos en febrero respecto de enero. La polarización del escenario político y la consolidación de su base de apoyo parecen haber blindado a Milei ante estos embates.
El factor Libra: ¿un golpe a su credibilidad?
Sin embargo, el escándalo en torno a $LIBRA presenta una situación distinta. La corrupción es, desde hace meses, la principal preocupación de los argentinos según Delfos, y es especialmente relevante para el 36% de quienes votaron a Milei en primera vuelta y el 27% de los seguidores de Patricia Bullrich. Hasta ahora, la lucha contra la «casta corrupta» ha sido un eje clave de su discurso, enfocado en los presuntos delitos del kirchnerismo. Pero si la opinión pública interpreta su rol en el caso Libra como una complicidad en una estafa, su capital político podría verse afectado.

Inconsistencias que generan dudas
El episodio con $LIBRA también ha dejado expuestas contradicciones en la figura presidencial. En primer lugar, su justificación de que apoyó «un supuesto emprendimiento privado» sin conocer sus detalles lo muestra vulnerable en el ámbito económico, un área donde se presenta como experto. En segundo lugar, su vínculo con un activo financiero que podría ser declarado una estafa podría debilitar su imagen como outsider de la corrupción. Finalmente, la revelación de que su equipo coordinó la entrevista con Jonatan Viale expone una relación con los medios que contradice su discurso sobre la «prensa ensobrada».
El rol de la opinión pública y la oposición
El desenlace de esta crisis dependerá de varios factores. La forma en que los medios encuadren el escándalo será clave: si se impone la narrativa de que se trató de una simple «difusión entusiasta» de un activo digital, el costo podría ser menor. Por otro lado, la reacción de las élites políticas y económicas será determinante para medir la magnitud del daño. En un escenario donde la oposición no cuenta con líderes que traccionen suficiente apoyo, la centralidad de Milei podría mantenerse intacta, pero el escándalo ya ha sembrado una primera fisura en su discurso de transparencia y anticorrupción.








