La empresa Agrometal, con sede en Monte Maíz, atraviesa una etapa de transformación estratégica que la posiciona más allá de su histórico anclaje en el mercado local. Con la mirada puesta en Europa del Este, la compañía comenzó a exportar no solo maquinaria, sino también un modelo productivo: la siembra directa, una técnica clave para enfrentar los efectos del cambio climático sobre los suelos.
En diálogo con Radio 90.7, la presidenta de la firma, Rosana Negrini, explicó que la incursión en países como Rumania y Serbia responde a una necesidad concreta del agro europeo. “El productor está buscando alternativas porque ha cambiado el ecosistema agrícola. Hay menos nieve, menos agua disponible, y necesitan conservar la humedad del suelo”, señaló.
Cambio climático y oportunidad exportadora
El avance de la tecnología argentina en esos mercados está directamente vinculado a fenómenos ambientales. La reducción de nevadas en Europa del Este —uno de los principales reservorios naturales de agua— generó un déficit hídrico que obligó a replantear prácticas productivas.
En ese contexto, productores europeos comenzaron a mirar hacia Argentina, donde la siembra directa lleva décadas de desarrollo. Este sistema permite mantener la cobertura del suelo con rastrojos, reduciendo la evaporación y mejorando la fertilidad natural.

Agrometal ya concretó la venta de más de media docena de máquinas en la región, y tiene nuevas unidades en proceso de envío. Pero el desafío va más allá de lo comercial. “Es un cambio cultural. Pasan de trabajar con varios implementos a un sistema integrado. Tienen que ver resultados para convencerse, como nos pasó a nosotros en los años 90”, explicó Negrini.
Profesionalización para competir en el mundo
Para sostener este proceso de expansión, la compañía avanzó en una reconfiguración de su estructura. La incorporación de un CEO con trayectoria internacional marcó un punto de inflexión. Se trata de Adolfo Felipa, ex ejecutivo de Renault, con más de 30 años de experiencia y paso por Europa.
Su llegada permitió fortalecer las capacidades de negociación global y abrir nuevas puertas en mercados exigentes. En paralelo, la empresa trabajó en la certificación de estándares del Mercado Común Europeo y en la adaptación técnica de sus equipos.
Ingenieros de la firma viajaron a destino para analizar las características de los suelos europeos y ajustar la maquinaria a esas condiciones específicas. “No es solo exportar lo que hacemos acá, es entender cada mercado y adaptarse”, resumió Negrini.

Exportar para romper la estacionalidad
Uno de los beneficios estratégicos de la expansión internacional es la posibilidad de equilibrar la producción a lo largo del año. En Argentina, la demanda de maquinaria agrícola se concentra entre junio y noviembre, lo que genera fuertes picos de actividad.
La exportación permite amortiguar esa estacionalidad, manteniendo la planta en funcionamiento durante más meses. “Nos da continuidad productiva y previsibilidad”, indicaron desde la empresa.
Desafíos locales y perspectivas
A pesar del impulso exportador, la coyuntura argentina sigue condicionando la actividad. El tipo de cambio, variable clave para la competitividad, presenta altibajos que impactan en la rentabilidad.
Sin embargo, desde Agrometal sostienen una estrategia de largo plazo. “El cliente internacional, si no se atiende, se pierde. Aunque el tipo de cambio no convenga en algún momento, hay que continuar”, afirmó Negrini.
Otro punto de preocupación en el sector es el ingreso de maquinaria agrícola usada importada, que compite con la producción nacional.
Aun así, el panorama para este año es moderadamente optimista. Las buenas cosechas de trigo, las proyecciones positivas para el maíz y la reactivación del crédito —especialmente en ferias— configuran un escenario más estable que el del año anterior.
Una empresa global desde el interior productivo
Desde Monte Maíz, en un contexto de pleno empleo y fuerte dinamismo industrial, Agrometal busca consolidarse como un referente global de tecnología agrícola. Su diferencial no radica únicamente en la fabricación de maquinaria, sino en la exportación de un sistema productivo probado.
En un mundo atravesado por el cambio climático, esa experiencia acumulada en los campos argentinos se convierte en un activo estratégico. Y, como concluye Negrini, el desafío es sostener la innovación y la presencia internacional para transformar esa oportunidad en crecimiento sostenido.








