La situación económica comienza a impactar de lleno no sólo en el humor social, sino también en las perspectivas electorales de cara a 2027. Según el último Monitor de Opinión Pública (MOP) de la consultora Zentrix Consultora, un 63% de los encuestados considera que el Gobierno debería modificar el rumbo económico actual, mientras que más de 6 de cada 10 anticipan que la economía será el principal factor para definir su voto en la próxima elección presidencial.
El informe muestra un deterioro cada vez más marcado de la percepción económica cotidiana. Aunque el 59,5% evalúa como mala o muy mala la situación económica del país, el dato que más preocupa es que el 42,4% también tiene una visión negativa sobre su situación personal. Para la consultora, esto marca un cambio relevante: el ajuste deja de percibirse como una discusión macroeconómica y pasa a sentirse directamente en la vida diaria de los hogares.
La encuesta también revela una fuerte desconfianza respecto de los indicadores oficiales. El 70,6% considera que la inflación informada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) no refleja el aumento de precios que perciben en su vida cotidiana. Al mismo tiempo, el 85,1% asegura que su salario perdió frente a la inflación.
La percepción de deterioro económico se refleja además en la capacidad de llegar a fin de mes. El estudio señala que el 64,4% de los encuestados logra cubrir gastos sólo hasta el día 20 de cada mes, lo que obliga a recortar consumos, postergar pagos y reorganizar gastos familiares.

Incluso dentro del electorado oficialista aparecen señales de desgaste. Entre quienes votaron a Javier Milei y a La Libertad Avanza en 2025, el 66,2% admite que su salario tampoco le gana a la inflación. Según el informe, la diferencia entre oficialismo y oposición no radica en la existencia del problema económico, sino en la interpretación política que se hace de él.
La economía se convierte en eje electoral
El relevamiento muestra que la discusión sobre la economía ya empezó a proyectarse sobre el escenario electoral de 2027. Frente a la pregunta sobre qué debería hacer el Gobierno con el plan económico actual, el 63% respondió que debería cambiarlo, mientras que sólo el 34,8% consideró que debería mantenerse.

A su vez, la economía aparece como principal variable para decidir el voto futuro. El 28,3% aseguró que definirá su elección presidencial según la situación económica del país; el 17,9% lo hará en función de un eventual cambio de rumbo económico; y el 14,2% priorizará la situación económica de su hogar. En conjunto, estos factores explican más del 60% de las motivaciones electorales proyectadas hacia 2027.
La continuidad del actual gobierno, en cambio, aparece como el principal factor de decisión sólo para el 15,8% de los encuestados.
Debate sobre las PASO
El estudio también relevó opiniones sobre una eventual reforma electoral. El 46,1% considera que las PASO deberían eliminarse, mientras que otro 14,6% cree que deberían mantenerse, aunque sin obligatoriedad.
La encuesta detecta además diferencias políticas en torno a este tema. Entre votantes oficialistas hay mayor apoyo a eliminar las primarias, mientras que entre votantes opositores prevalece la idea de sostenerlas como mecanismo de ordenamiento interno y ampliación de la participación política.
Preocupaciones sociales: incertidumbre, corrupción y salarios
La incertidumbre económica aparece como la principal preocupación social, con el 58,1% de las menciones. Le siguen la corrupción (52,9%), los ingresos y salarios (46,5%), el desempleo (39,9%) y las deudas (31,9%).

Según el informe de Zentrix, el malestar social ya no se concentra únicamente en la inflación, sino en un cuadro más amplio de deterioro material y pérdida de confianza institucional.
Entre votantes oficialistas predominan las preocupaciones vinculadas a la incertidumbre económica, la corrupción y los salarios. En la oposición, en cambio, aparecen con más fuerza las deudas, el desempleo y el impacto económico concreto sobre la vida cotidiana.
Imágenes políticas: Milei profundiza el desgaste y crece Kicillof
En el plano político, la encuesta muestra un deterioro sostenido de la imagen de Javier Milei. El mandatario registra un 35,6% de imagen positiva frente a un 59,6% de negativa, con un diferencial adverso de 24 puntos.
Para la consultora, la figura presidencial empieza a quedar cada vez más atada a los resultados concretos de la economía cotidiana, especialmente en un contexto marcado por salarios rezagados y dificultades para sostener el consumo.
En contrapartida, Axel Kicillof muestra una recuperación de imagen y vuelve a ubicarse cerca de los 40 puntos de valoración positiva, aunque mantiene un diferencial negativo. El informe lo posiciona además como el principal referente opositor, con el 32,3% de las preferencias dentro del espacio no oficialista.
La ministra Patricia Bullrich mantiene un nivel de imagen relativamente más estable que otras figuras del oficialismo, con 40,6% de valoración positiva y 54,2% de negativa. El estudio interpreta que su perfil sigue más asociado a la idea de orden y autoridad que a la gestión económica diaria.
Entre las sorpresas del relevamiento aparece Myriam Bregman, quien registra 44,6% de imagen positiva y 43,4% de negativa, convirtiéndose en la única dirigente medida con diferencial favorable.
En el oficialismo, uno de los datos más críticos corresponde a Manuel Adorni, que alcanza apenas 17,9% de imagen positiva frente a 73,6% de negativa, el peor diferencial del estudio.
Por último, Diego Santilli aparece en una posición intermedia, con 36,7% de imagen positiva y 50,6% de negativa, en un escenario donde el desgaste económico comienza a afectar transversalmente a buena parte de la dirigencia vinculada al Gobierno nacional.








