El mercado automotor argentino atraviesa una transformación estructural. La fuerte expansión de los vehículos importados —que ya representan cerca del 70% de las ventas— redefine las reglas de juego para fabricantes, concesionarios y consumidores. El dato refleja un cambio profundo respecto a años anteriores, cuando la producción nacional tenía un peso mucho mayor. “Es un cambio de 180 grados en el mercado”, describió Pablo García Leyenda, al analizar la evolución reciente del sector.
Este nuevo escenario está directamente vinculado a la apertura de importaciones y a la normalización de la oferta, que amplió significativamente la variedad de modelos disponibles.
Más opciones, más competencia. Desde la mirada de la industria, el crecimiento de los importados tiene un doble impacto. Por un lado, incrementa la competencia y presiona sobre los márgenes. Por otro, amplía las opciones para el consumidor, que accede a segmentos y tecnologías antes poco desarrollados en el país.
“Es muy bueno para el público argentino porque tiene opciones para elegir”, sostuvo el directivo, quien remarcó que el desafío para las terminales es adaptarse a este nuevo entorno competitivo.
En este contexto, la clave ya no pasa solo por el producto, sino por la propuesta integral: financiación, planes de ahorro, experiencia de cliente y disponibilidad.
Un mercado que busca estabilizarse. En términos de volumen, las proyecciones se mantienen relativamente estables. El mercado podría cerrar 2026 en torno a las 580.000 unidades, en línea con 2025, aunque existe la posibilidad de alcanzar las 600.000 si se consolida una recuperación en el segundo semestre.
“Es un plan de trabajo dinámico, que cambia minuto a minuto”, aclaró García Leyenda, reflejando la incertidumbre que todavía atraviesa la economía.
Uno de los factores clave será la evolución de las tasas de interés. Una mejora en las condiciones financieras podría impulsar la demanda, especialmente en un mercado donde el crédito juega un rol central.
Actualmente, alrededor del 50% de las operaciones se realizan con algún tipo de financiamiento, un porcentaje que podría escalar hasta el 70% en un escenario más favorable.

El rol estratégico de las pick-ups. Dentro del mapa sectorial, las pick-ups aparecen como uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento. Su desempeño está estrechamente ligado a sectores como el agro, la minería y la energía, que muestran mejores perspectivas que el promedio de la economía.
“Son el producto de las industrias que vemos en verde”, explicó el ejecutivo, quien destacó que este segmento será clave para sostener la actividad en un contexto de demanda interna moderada.
Este dinamismo también explica la decisión de varias automotrices de reforzar su presencia en este nicho, tanto con producción local como con importaciones.

Financiamiento y accesibilidad, las claves del nuevo ciclo. En un escenario de precios elevados en relación al poder adquisitivo, la accesibilidad se convierte en el principal motor de la demanda. Pero no se trata solo de bajar precios, sino de generar herramientas que faciliten la compra.
Planes de ahorro, créditos prendarios, promociones con tasa 0% y esquemas UVA forman parte de un abanico cada vez más amplio de opciones.
“Las herramientas financieras deberían ser el mayor motor de tracción para este crecimiento”, sostuvo García Leyenda.
Este cambio también impacta en la lógica comercial. El cliente llega cada vez más informado y con la decisión prácticamente tomada. Según estimaciones del sector, el 80% del proceso de compra se define de manera digital antes de visitar un concesionario.
Un ecosistema en expansión. El crecimiento de la oferta no solo se refleja en los vehículos, sino también en la red comercial. La llegada de nuevas marcas —muchas de ellas de origen chino— genera una expansión de concesionarios y puntos de venta.
Esto plantea interrogantes sobre la sustentabilidad del modelo, aunque desde la industria aseguran que todavía hay capacidad para absorber esta expansión.
Al mismo tiempo, la digitalización avanza, aunque la venta sigue siendo mayoritariamente presencial en su etapa final. El concesionario se transforma así en un espacio de experiencia más que de decisión.
Un mercado en transición. La combinación de apertura comercial, mayor oferta y nuevas tecnologías configura un mercado en plena transición. Las reglas cambian y obligan a todos los actores a adaptarse.
Para las automotrices, el desafío es competir en un entorno más exigente. Para los consumidores, la oportunidad es acceder a una oferta más amplia y diversa.
En el medio, un mercado que busca estabilizarse y encontrar un nuevo equilibrio en un contexto macroeconómico todavía incierto.








