En medio de un entorno económico y político incierto, los activos argentinos cerraron agosto con una destacada performance. A pesar de la fragilidad en el frente externo, la persistencia de la inflación y la debilidad política evidenciada en el Congreso, tanto los bonos como las acciones argentinas tuvieron un repunte significativo, mientras que la brecha cambiaria se mantuvo estable.
¿Qué factores están detrás de este comportamiento? Entre ellos, la disciplina fiscal independiente del Congreso, la expectativa a corto plazo por el blanqueo de capitales, valuaciones atractivas y la confianza de los inversores en que el Tesoro dispondrá de los dólares necesarios para cumplir con los próximos vencimientos de deuda en enero.
Sin embargo, el panorama no está exento de desafíos. A mediados de septiembre, vence el acuerdo con el FMI, y la dinámica de las reservas internacionales podría deteriorarse en los próximos tres meses. Esto podría intensificar la presión sobre el mercado y reavivar las discusiones sobre la eventual salida del cepo cambiario. La evolución de la brecha cambiaria será un tema crucial esta semana, especialmente tras la reducción del impuesto PAIS y el impacto esperado en las reservas debido al aumento de las importaciones.

De acuerdo con el análisis de Martín Polo de Cohen Aliados Financieros, en el plano político, el presidente ratificó el veto total a la reforma de movilidad jubilatoria, lo que coloca el foco en si el Congreso logrará los dos tercios necesarios para bloquear el veto. En cuanto a la economía, las primeras estimaciones indican que la inflación de agosto podría situarse ligeramente por debajo del 4% mensual.
Reservas bajo presión
Las reservas internacionales cerraron agosto con una caída de US$ 1.138 millones en la última semana del mes, finalizando con un stock neto de US$ 26.707 millones. A pesar de una leve recuperación en agosto, la dinámica del frente externo sigue siendo preocupante. La reducción en los encajes de moneda extranjera, habitual a fin de mes, y las ventas netas del BCRA en el mercado de cambios, contrastan con la expectativa de una mayor demanda de divisas en septiembre, debido a la reducción del impuesto PAIS y la reactivación de las importaciones.

Mejoras transitorias
El repunte en las operaciones del mercado de cambios en agosto, con una compra neta de US$ 537 millones por parte del BCRA, se debe en gran medida a la postergación de compras por parte de importadores, que aguardaban la reducción del impuesto PAIS. Sin embargo, esta mejora podría ser efímera. Los datos de julio reflejan un déficit en la cuenta corriente y en la cuenta financiera, y se espera que la situación se agrave en septiembre, cuando las importaciones podrían superar ampliamente las exportaciones, dejando expuestas las reservas internacionales netas.
Más riesgos para el frente externo
La política cambiaria, con una devaluación del tipo de cambio oficial del 2% mensual desde diciembre, ha erosionado la competitividad del país. En agosto, el tipo de cambio real multilateral (TCRM) perdió un 1,2%, situándose un 17% por debajo del nivel de hace un año. La caída en los precios de las materias primas, que descendieron un 5% en agosto respecto al mes anterior, suma otro desafío para la economía argentina, dificultando aún más el equilibrio de las cuentas externas.
Rally de bonos y acciones
En un contexto de deterioro de los fundamentals, los bonos soberanos en dólares y las acciones argentinas cerraron agosto con fuertes ganancias. Los bonos ley local subieron un 8,7% en el mes, mientras que los ley Nueva York lo hicieron un 7,3%. El riesgo país descendió a 1.433 puntos básicos, su nivel más bajo desde julio. En cuanto al Merval, medido en dólares CCL, subió un 17% en agosto, destacándose acciones como las de Banco Galicia, YPF y Transener.
Lo que viene
El foco estará en el Congreso, donde el oficialismo deberá evitar que la oposición alcance los dos tercios necesarios para rechazar el veto a la reforma de movilidad jubilatoria. En el plano económico, la atención se centrará en la recaudación de agosto y en las estimaciones privadas de inflación, que podrían señalar un amesetamiento en torno al 4% mensual. Además, será clave monitorear la evolución de la brecha cambiaria tras la baja del impuesto PAIS y el impacto del blanqueo de capitales.








