Los alimentos importados siguen ganando espacio en las góndolas argentinas y empiezan a modificar lentamente el mapa del consumo masivo. Aunque todavía representan una porción reducida de las ventas totales en supermercados, cadenas y fabricantes reconocen un crecimiento sostenido durante el último año, especialmente en categorías como yerbas, lácteos, enlatados y pastas.
Según datos oficiales de la Secretaría de Comercio, durante 2025 ingresaron alimentos y bebidas por US$ 2.293 millones, lo que representó un aumento del 56% frente al año anterior. El fenómeno se consolidó tras la flexibilización de importaciones impulsada por el Gobierno y hoy combina productos masivos con otros orientados a segmentos premium.
En supermercados, los alimentos extranjeros ya representan entre el 2,5% y el 9,7% de las ventas totales, dependiendo de la cadena y la categoría. Si bien no hubo un desembarco masivo, sí comenzó a notarse una mayor competencia frente a las marcas locales, especialmente en productos donde la diferencia de precios se redujo considerablemente.
Desde el sector explican que parte del crecimiento responde a una búsqueda de mayor variedad y surtido, pero también a un “efecto nostalgia”. Muchos consumidores volvieron a encontrar productos que durante años solo podían comprarse viajando al exterior o en comercios especializados. En ese contexto, marcas históricas de países vecinos y europeos comenzaron a recuperar presencia en el mercado argentino.
Qué productos importados son los que más crecen
Entre los alimentos extranjeros que más crecieron aparece Baldo, la yerba brasileña que ganó notoriedad tras convertirse en sponsor de la Selección Argentina. También avanzaron los lácteos uruguayos de Conaprole, que regresaron al país junto con otros productos luego de años de restricciones comerciales.

En paralelo, las latas de atún ecuatorianas Bulnez comenzaron a competir con precios más bajos frente a varias marcas nacionales. A eso se suman cafés importados, cervezas alemanas, aceites de oliva y pastas italianas que apuntan a consumidores de segmentos medios y altos.
Brasil, Uruguay, Italia, Francia, Ecuador y Tailandia aparecen entre los principales países de origen de los productos que hoy ganan espacio en góndolas argentinas.

Más competencia y presión sobre los precios
El crecimiento de las importaciones también empezó a generar más competencia dentro de algunas categorías sensibles del consumo masivo. En supermercados sostienen que la mayor oferta ayuda a moderar precios y obliga a las marcas locales a ajustar estrategias comerciales.
Sin embargo, desde la industria alimenticia relativizan el impacto. La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) recordó que las importaciones todavía representan poco más del 10% de lo que exporta el sector y destacó que Argentina mantiene un amplio superávit comercial en alimentos y bebidas.
Además, remarcan que el avance de los importados todavía es limitado frente al tamaño total del mercado interno y que muchas categorías continúan dominadas ampliamente por fabricantes nacionales.







