El inicio de 2026 encuentra al mercado laboral con señales de ajuste en las expectativas salariales. De acuerdo con el último Index del Mercado Laboral de Bumeran, las pretensiones de sueldo promedio para aceptar un nuevo empleo registraron en enero una baja nominal, profundizando una tendencia que ya se insinuaba hacia fines de 2025.
En un escenario de inflación todavía elevada y con un mercado que muestra señales de mayor competencia por cada vacante, los postulantes parecen haber comenzado a moderar sus pedidos.
Deflación en las pretensiones salariales
Durante enero, el salario promedio pretendido se ubicó en $1.699.284 mensuales, lo que implicó una caída del 1,87% respecto de diciembre. El dato cobra relevancia porque se produce en un mes en el que la inflación oficial fue del 2,9%, lo que implica una pérdida en términos reales.
En la comparación interanual, la tendencia también resulta elocuente: mientras las remuneraciones solicitadas crecieron un 23,15% en los últimos doce meses, la inflación acumulada alcanzó el 32,4%. Es decir, las expectativas salariales avanzaron muy por debajo del ritmo de los precios.
“Podemos observar un ajuste en las remuneraciones pretendidas por parte de los talentos”, señaló Federico Barni, CEO de Jobint, grupo al que pertenece Bumeran. La lectura del ejecutivo apunta a un reacomodamiento de expectativas en un contexto donde la oferta y la demanda laboral no siempre juegan a favor del candidato.
Se achica la brecha entre jerarquías
Uno de los fenómenos más destacados del informe es la compresión salarial entre niveles de experiencia. La distancia entre lo que solicita un perfil junior y uno senior o semi senior se redujo, principalmente por la fuerte retracción en las expectativas de los perfiles con mayor trayectoria.
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Puestos Junior: mostraron mayor resiliencia, con un aumento del 2,46% y una pretensión promedio de $1.279.667.
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Semi Senior y Senior: registraron una caída del 4,08%, con un pedido promedio de $1.672.291.
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Jefes y Supervisores: mantuvieron una suba moderada del 2,21%, alcanzando los $2.594.954.
El resultado es un “achatamiento” de la pirámide en los niveles intermedios: la brecha entre junior y senior se acorta, mientras que las posiciones de jefatura amplían su distancia respecto de los escalones más bajos.
Quiénes piden más y quiénes menos
El relevamiento también permite identificar los extremos del mercado según nivel de responsabilidad.
Entre los salarios pretendidos más altos se destacan:
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Supervisor/Jefe: Control de Gestión, con $4.500.000 mensuales.
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Senior/Semi Senior: Seguridad Industrial, con $3.450.000.
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Junior: Ingeniería en Petróleo y Petroquímica, con $2.250.000.
En el otro extremo, las menores pretensiones salariales registradas en enero de 2026 fueron:
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Mantenimiento y Limpieza (Junior): $837.500.
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Gastronomía (Senior): $950.000.
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Enfermería (Jefes): $1.150.000.
La dispersión refleja no solo diferencias de formación y responsabilidad, sino también el peso relativo de cada sector en la estructura productiva y la capacidad de pago de las empresas.
Brecha de género en alza
El informe de enero también advierte un incremento en la brecha salarial por género. La diferencia alcanzó el 14,05% a favor de los varones: mientras los hombres solicitaron en promedio $1.784.685, las mujeres pretendieron $1.564.766.
La disparidad se profundiza en los niveles senior y semi senior, donde la brecha llega al 16,71%. En cambio, en el segmento junior la diferencia es menor, del 6,01%, lo que sugiere que las desigualdades se amplifican a medida que crece la jerarquía.
Oferta y demanda desalineadas
En cuanto a la dinámica del mercado, las empresas concentran sus búsquedas principalmente en el área Comercial y de Ventas. Del lado de los candidatos, la mayor cantidad de postulaciones se agrupa en sectores de Almacén, Depósito y Producción.
Este desajuste entre lo que buscan las compañías y donde se concentra la oferta de talento agrega presión a las expectativas salariales. Con más postulantes compitiendo por determinados puestos y una demanda focalizada en perfiles específicos, el arranque de 2026 muestra un mercado laboral más competitivo, con candidatos que ajustan sus aspiraciones en un contexto todavía marcado por la pérdida de poder adquisitivo.








