Por Eduardo Bocco. “Schiaretti ya se puso los botines y se prepara para entrar a la cancha, no para trotar alrededor”, fueron las palabras de un dirigente que conoce desde hace años al ex gobernador, al que se lo ve muy entusiasmado con la posibilidad de “jugar de titular”, por utilizar un lenguaje a tono con la Copa América que se disputa en los Estados Unidos.
Juan Schiaretti estará presente en un acto público el próximo 16 de julio cuando se recuerde el trágico atentado a la Amia, que dejó una gran cantidad de muertos y heridos. La vuelta del ex gobernador será un aviso para la interna del partido cordobesista y también para el peronismo nacional.
En privado, viene recibiendo mensajes de referentes importantes del círculo rojo que le piden un rol más activo, lo que puede interpretarse como un operativo seducción para que sea candidato a diputado nacional en las elecciones del año próximo.
En segmento más selecto del mundo empresario, hay movimientos y acciones del presidente Javier Milei que no generan confianza, de modo que la idea es ir buscando alternativas eventuales de cara al futuro mediato, es decir las elecciones presidenciales de 2027.
Algunos hombres y mujeres que defienden esta jugada se entusiasman porque dicen recibir señales positivas. Con esto se contraponen a lo que pasó en 2015 cuando el caudillo peronista cordobés ganó su tercera elección en la provincia y desairó a los que le pedían que empezara a preparar una candidatura presidencial. Schiaretti fue terminante y es recordada su frase: “No soy el macho Alfa”, en lo que puede considerarse como uno de sus mayores errores políticos en su dilatada trayectoria como hombre público.
El tema a resolver ahora es saber si finalmente acepta el nuevo desafío, por dónde será candidato a diputado el exgobernador. Él prefiere Córdoba, su patria chica en la que se siente muy cómodo y en la que no tiene que hacer campaña para que lo conozcan. Está en su zona de confort.
A su actual socio político, el gobernador Martín Llaryora, lo sedujo la idea de que Schiaretti se presentara como candidato a diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires, lo que -estiman los alfiles del mandatario provincial- le implicará un esfuerzo moderado, debido a las características de Caba. Además, sostienen que el electorado porteño no tiene problemas en admitir la llegada de un referente que no sea oriundo de ese importante distrito.
El ex gobernador no está convencido de esa propuesta porque dice que defraudará a los cordobeses que tantas veces lo votaron y también a los porteños a los que debe convencer, aunque no tenga demasiados puntos en contactos con ellos.
Si bien rechazó la idea, hay que decir que nada es para siempre. También debe mencionarse que el autor es el consultor Guillermo Seita, quien trabajó muchos años con Schiaretti pero que en la actualidad está algo distanciado del dirigente cordobés.
Por su parte, Llaryora ratificó que su proyecto nacional está pausado y que se concentra en la gestión presumiblemente para intentar la reelección en Córdoba en 2027.
Dos temas a partir de lo que se dice: el primero es que el año que viene podría reeditarse la pulseada Schiaretti – Luis Juez, en este caso para la Cámara de Diputados si es que el senador acepta jugar sus cartas en esa contienda. El segundo, que en 2027 podría repetirse la puja Llaryora – Juez por la jefatura del Centro Cívico.
Es cierto que falta mucho, pero es desaconsejable negar las hipótesis que se barajan. No es cuestión de compartirlas o no, simplemente de reconocer que existen.








