Por Eduardo Bocco. Hace unos meses Luis Juez sorprendió a la opinión pública de todo el país cuando reconoció que había edificado una muy buena relación con Javier Milei. Pero el vínculo entre el presidente y el senador cordobés estaba basado en la buena onda personal. Encuentros gastronómicos en la quinta presidencial de Olivos –siempre comida sencilla– , matizados con largos diálogos sobre distintos temas signaron esta particular e inesperada relación.
Sin embargo, lo personal habilitó casi inmediatamente el capítulo político y el cordobés y el presidente comenzaron a enhebrar diálogos que presumiblemente hayan tenido un correlato electoral pensando en las elecciones de medio término que se realizarán el año que viene.
Pero hubo posturas del Gobierno que Juez no compartió ni comparte: el primer desencuentro fue la postulación del magistrado de Comodoro Py, Ariel Lijo, para integrar la Corte Suprema de Justicia. Juez avisó y Milei la dejó pasar sin realizar ningún reproche.
Después vinieron posiciones públicas del titular del Frente Cívico muy contrarias a la postura de la Casa Rosada, entre las que obviamente hay que mencionar la reforma jubilatoria y la Ley de financiamiento de las universidades públicas, ambas vetadas por el presidente.
Luego, sobrevino el encendido discurso del senador en el Congreso, durante el cual hizo una fuerte crítica a la Nación por la falta de apoyo a la provincia en los incendios que causaron gravísimos problemas.
Cerca de Juez, avisan que en ningún momento nadie del gobierno, ni siquiera el propio Milei, planteó alguna disconformidad aunque los comentarios sobre un eventual cortocircuito se multiplicaron.
La pregunta sobre una eventual ruptura por el momento no tiene ninguna respuesta porque no hubo ninguna advertencia del presidente por conductas desplegadas por el legislador cordobés.
Sí aprovecharon en la Libertad Avanza Córdoba para plantear en público y en privado que quieren que las listas de candidatos sean tropa propia y no aliados, con lo cual excluyeron al senador por lo que fue Juntos por el Cambio y a otros y otras referentes que se preparaban para ponerse la ropa de candidatos y candidatas.
La presión de los libertarios locales sobre el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y sobre la todopoderosa secretaria General de la presidencia, Karina Milei, se hizo y hace cada vez más palpable. Hay movidas semanales tendientes a jugar en los comicios del año que viene con gente elegida por ellos mismos. Se menciona a la canciller Diana Mondino, a Verónica Sikora y a Agustín Laje, entre otros para engrosar esas nóminas que tendrán a Milei como el gran titiritero.
El principal impulsor de esta llamada lista propia es un personaje al que los hermanos Milei y Martín Menem le dieron un lugar que también sorprendió: el jefe del bloque de diputados nacionales, Gabriel Bornoroni.
Juez nunca respondió ni habló de esta situación en tono despectivo, pero es consciente también que se trata de un tema delicado, con aristas importantes, según reconocen sus compañeros de ruta.
“No hay nada, en serio”, respondió un allegado al parlamentario cuando este medio lo consultó sobre el punto. De todas maneras, en ese entorno selecto de Juez tienen claro que por el momento no hay una respuesta contundente y que pueda mantenerse en el tiempo.
Por ahora, Juez sigue con su proyecto aliancista y mira hacia 2027 con el diputado radical Rodrigo de Loredo –jefe del bloque– con quien dirimiría la candidatura a gobernador de lo que quedó de Juntos por el Cambio. De momento, los ruidos no se escuchan del otro lado de la puerta.








