Los niveles de endeudamiento siguen siendo críticos, sin embargo marzo dejó una señal que el mercado financiero venía esperando: por primera vez en varios meses, la morosidad en créditos otorgados por billeteras digitales, financieras y comercios retrocedió levemente. El dato todavía está lejos de representar una recuperación consolidada, pero marca una pausa en la escalada que venía golpeando de lleno al consumo.
La irregularidad en el crédito no bancario se ubicó en 27,5%, por debajo del 29,9% registrado previamente. Se trata de una caída moderada, aunque relevante en un contexto donde el deterioro venía acelerándose desde mediados del año pasado, impulsado por el salto de tasas, la pérdida de poder adquisitivo y la caída del consumo.
El indicador continúa muy por encima de los niveles del sistema bancario tradicional, donde la morosidad ronda el 11,2%, según datos del Banco Central. Sin embargo, el freno en la suba empieza a leerse como una posible señal de estabilización para un segmento particularmente expuesto al deterioro de los ingresos familiares.
Primera señal de alivio para el crédito al consumo
El crédito no bancario incluye préstamos otorgados por billeteras virtuales, compañías financieras y cadenas comerciales, desde supermercados hasta casas de electrodomésticos. Justamente en este último rubro, los niveles de mora llegaron a tocar el 40%, reflejando el fuerte deterioro del consumo financiado en cuotas.
Según estimaciones de la consultora Eco Go, el crédito no bancario cayó 1,4% en términos reales durante marzo. Aun así, el dato relevante para el mercado pasó por otro lado: después de meses consecutivos de empeoramiento, el índice de incumplimiento mostró su primera corrección a la baja.
La mejora aparece en paralelo a una desaceleración inflacionaria y a cierta estabilización financiera luego de los episodios de tensión cambiaria registrados meses atrás. Aunque la morosidad todavía crece 19,7% interanual, el ritmo de deterioro comenzó a desacelerarse.
La mora sigue en niveles históricamente altos
De todos modos, el panorama sigue siendo delicado. Actualmente, más de uno de cada cuatro créditos no bancarios presenta problemas de repago. El nivel supera incluso los registros observados durante la pandemia, cuando la mora había alcanzado el 27,1% en mayo de 2020.
Además, la composición de la cartera muestra un deterioro profundo. Los créditos catalogados como “irrecuperables” —con atrasos superiores al año— crecieron con fuerza en los últimos meses y ya representan el 10,8% del total. A fines de 2024 explicaban apenas el 2,3%.
En paralelo, los casos considerados de “riesgo alto”, con atrasos de entre 180 y 365 días, también se expandieron significativamente y alcanzan el 9,9% de la cartera.
El BCRA descarta rescates para deudores
Mientras tanto, el Banco Central descartó cualquier esquema de asistencia para deudores en mora. El presidente de la entidad, Santiago Bausili, sostuvo que el sistema financiero ya absorbió buena parte del impacto y dejó en manos de bancos y financieras la renegociación con clientes.
En el mercado creen que la clave estará en los próximos meses. Si la desaceleración inflacionaria se consolida y mejora el ingreso disponible de los hogares, la mora podría estabilizarse. Pero si el consumo continúa debilitado y los salarios siguen corriendo detrás de los gastos fijos, el alivio podría durar poco.







