El empresario lácteo Flavio Mastellone, director titular de Mastellones Hnos. difundió una «carta abierta» al presidente de la Nación, Javier Milei, para referirse a la crisis que vive buena parte del sector, poniendo especial énfasis en la fuerte presión tributaria que soporta la actividad, en torno al 40%. Cabe recordar que semanas atrás el Grupo Arcor en sociedad con Danone avanzaron en un proceso de adquisición total del paquete accionario de Mastellone.
El contenido de la carta:
Presidente Milei,
La producción láctea argentina viene sufriendo, entre otras cosas, por la falta de una representación unificada y de una agenda común que defienda verdaderamente al sector. La presión fiscal supera el 40% y la marginalidad ronda el 30%. Además, la lechería sigue siendo prácticamente la única actividad del agro alcanzada con un IVA del 21%, mientras gran parte del resto de las actividades tributan 10,5%.
En mi opinión personal, los reintegros, en otro contexto, terminaron siendo una defraudación para el país.No veo que hayan generado más exportaciones mientras sigamos teniendo un litro de leche con más de un 40% de impuestos. Tomemos la verdadera dimensión de lo que estamos hablando, la leche es un alimento fundamental para los niños y adolescentes argentinos.
Por eso preocupa profundamente que siga cargándose con semejante presión impositiva. Durante años, los controles de precios en el canal moderno ocultaron el verdadero peso de los impuestos y distorsionaron la realidad económica de toda la cadena. También debemos hablar de temas que no pueden seguir ocultándose.
Los haplotipos y la información genética defectuosa que ingresa al país son parte de eso. Después se pretende que hagamos genómica o que se inseminen rodeos con ganado de carne, cuando todavía hay cuestiones básicas sin resolver.
Primero es lo primero.
No se puede producir leche poniendo en riesgo sanitario a la población ni comprometiendo el futuro exportador del país. No podemos permitir que la información genética no llegue de manera transparente al productor.
Entiendo que muchas veces no se quiere asumir la responsabilidad de prohibir el ingreso de genética con problemas, pero al menos debe informarse claramente, porque de lo contrario se condena al productor argentino a perder competitividad en el mercado internacional. Lamentablemente, esa responsabilidad también alcanza al Estado y a quienes deben controlar.
Hace años que las principales cuencas lecheras del país vienen haciendo enormes esfuerzos, trabajando sectorialmente, generando diagnósticos y discutiendo planes de acción sobre enfermedades como la brucelosis y la tuberculosis.
Sin embargo, mientras se habla y se analiza, muchas veces no se acciona con la firmeza necesaria, y al mismo tiempo, existen regiones donde históricamente no se trabajó seriamente en sanidad, lo que termina perjudicando justamente a quienes invierten, controlan y hacen las cosas bien.
Muchas veces la falta de decisión, coordinación y responsabilidad termina generando injusticias para el productor y para la industria que actúa correctamente, pero también para el país. Porque el mundo quiere leche. Pero quiere leche segura, de calidad y libre de enfermedades transmisibles.
Todos sabemos dónde están muchos de los problemas: impuestos, logística, remito electrónico, relevamiento y control de laboratorios, conectividad rural, burocracia y falta de coordinación real entre provincias, Nación y parte de la industria que muchas veces tampoco colabora para facilitar el crecimiento y la inserción internacional.
No alcanza con bonificar una tasa provincial si no se genera un contexto integral para producir, invertir y crecer. La lechería no es Vaca Muerta, pero probablemente sea una de las actividades que más mano de obra genera.
Somos quienes sostenemos pueblos, caminos, escuelas y arraigo rural.
Yo quiero una Argentina grande para mis hijos. Hace más de 40 años que estoy ligado al sector. Dejé de ser parte de una empresa, pero nunca dejé de sentirme parte de la lechería argentina. Y después de tantos años, puedo decir con orgullo que, si existen reglas claras y confianza en el productor argentino, podemos duplicar la producción nacional. Lo más importante, hay lugar para todos.

Para los pequeños, los medianos y los grandes productores.
Pero son justamente los pequeños y medianos quienes más necesitan reglas claras y previsibilidad.
Colaboren también con una reducción gradual del Arancel Externo Común del Mercosur, aunque sea del 3% por año. Estamos listos para competir por capacidad, eficiencia y aptitud productiva. Ayúdenos, Pongan una ficha en el productor argentino. Con reglas claras podemos ser de los más eficientes del mundo, aun cargando con un marco laboral que necesita modernizarse con efecto inmediato y una reforma laboral.
Generemos también un convenio moderno para las pymes y terminemos con la informalidad y los costos por afuera del sistema. La leche argentina debe ser libre de brucelosis y tuberculosis. Son enfermedades que se transmiten a las personas.
Necesitamos alinear los tableros sectoriales y considerar verdaderamente la producción proveniente de tambos libres de enfermedades, cuidando así a nuestros consumidores y también el futuro exportador del país. Desde la Secretaría tienen que acompañar con planes sanitarios reales, controles serios y herramientas de diagnóstico rápido que permitan identificar y eliminar animales infectados dentro de los rodeos.
El potencial está.
Lo que falta es decisión, coordinación y coraje para cambiar estructuras que hace años frenan al sector.
A mí no me compra nada ni nadie.
Mi orgullo es el sector y el país.
Y entiendo que ese mismo orgullo también lo tiene quien hoy conduce la Argentina.
Presidente, crea en nosotros.
Le aseguro que el productor y la industria argentina van a responder.
Apriete y no espere el consenso.
Flavio Marcelo Mastellone







