La actividad industrial arrancó 2026 con señales de debilidad. De acuerdo con el último relevamiento del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), más de la mitad de las empresas registró caídas en su producción y en sus ventas internas durante enero, en un contexto marcado por menor demanda y mayores dificultades financieras.
El informe surge de la primera encuesta UIA del año y se basa en el Monitor de Desempeño Industrial (MDI), un indicador que anticipa la evolución de la actividad manufacturera. En enero de 2026 el índice se ubicó en 36,5 puntos, con una caída de 7,5 puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior y 5,6 puntos por debajo de enero de 2025, manteniéndose por decimoquinta medición consecutiva en zona de contracción (por debajo de los 50 puntos).
Si bien la entidad advierte que el mes de enero suele presentar fuerte estacionalidad por vacaciones y paradas de planta, los resultados reflejan un deterioro generalizado en los indicadores del sector.
Producción y ventas en retroceso
Uno de los datos más relevantes del relevamiento es el comportamiento de la producción. El 53,3% de las empresas afirmó que su nivel de actividad cayó respecto del promedio del último trimestre de 2025, mientras que apenas el 13% reportó aumentos.
El índice de difusión —que mide la diferencia entre empresas con subas y bajas— se ubicó en -40,3 puntos porcentuales, profundizando la tendencia negativa de los últimos relevamientos.
El panorama fue similar en el frente comercial. El 54,7% de las empresas registró una caída en sus ventas internas, frente a solo 13,3% que informó mejoras, lo que representó el tercer valor más bajo de toda la serie histórica para este indicador.
En materia de exportaciones, el comportamiento fue algo más moderado: el 30% de las firmas reportó bajas y el 14,3% subas, manteniéndose proporciones similares a las de relevamientos anteriores.

Impacto en el empleo industrial
El deterioro de la actividad también se reflejó en el mercado laboral. Según la encuesta, el 22,2% de las empresas registró una caída en su nivel de empleo.
Entre las compañías que redujeron personal, la mitad recurrió directamente a despidos, mientras que el 41,4% redujo turnos de trabajo y el 22,9% aplicó suspensiones.
Las expectativas para el próximo año tampoco muestran un panorama homogéneo: el 19,4% de las empresas prevé aumentar su dotación, pero el 26% anticipa nuevas reducciones.
Caída de la demanda y presión importadora
El informe también indagó sobre los principales problemas que enfrentan las empresas. La caída de la demanda interna fue señalada por el 46,1% de las firmas como la principal dificultad, confirmando que el debilitamiento del consumo continúa siendo el principal condicionante para la industria.
En segundo lugar aparece un cambio en la estructura de preocupaciones: mientras que los costos habían liderado las inquietudes en 2025, su peso cayó al 19,7%.
En contraste, creció la preocupación por la competencia de bienes importados, mencionada por el 19,4% de las empresas, en un contexto de mayor apertura comercial y apreciación cambiaria que incrementa la presión sobre la producción local.
Dificultades financieras en aumento
Otro indicador que refleja las tensiones del sector es el cumplimiento de obligaciones. El 45,6% de las empresas informó dificultades para afrontar al menos uno de sus pagos, ya sea salarios, proveedores, compromisos financieros, impuestos o servicios públicos.

Dentro de ese universo, el 5,4% reconoció atrasos en todos esos compromisos. Las principales consecuencias señaladas fueron el pago de mayores intereses y costos financieros (39,8%) y la necesidad de mayor endeudamiento o financiamiento de corto plazo (38,1%).
Expectativas más moderadas
En este contexto, las expectativas empresarias también mostraron una desaceleración. El 47,8% de las empresas espera que su situación económica mejore, una proporción inferior al 60,4% que lo proyectaba en el relevamiento anterior.

La moderación también se observa en las perspectivas sobre el sector de actividad y la economía nacional, donde las previsiones optimistas también retrocedieron.
El relevamiento concluye que, pese a los factores estacionales propios del inicio del año, los indicadores reflejan un escenario de contracción industrial en el corto plazo, con una demanda interna debilitada, mayores presiones competitivas externas y tensiones financieras que condicionan la dinámica del sector manufacturero.








