El endurecimiento monetario dispuesto por el Gobierno para contener el precio del dólar y absorber pesos en circulación está generando fuertes tensiones en el entramado productivo, especialmente en las pymes.
Para Alberto Ragazzini, presidente de la Cámara Argentina de Micro, Pequeña y Mediana Empresa, “el aumento desproporcionado de las tasas de interés está teniendo un impacto muy fuerte en las Pymes. Hoy el acceso al crédito bancario es prácticamente nulo”. En ese marco, explicó que operaciones habituales como el descuento de cheques pasaron “del 40 al 70%”, lo que encarece la operatoria y extiende los plazos de pago en toda la cadena.
Para el dirigente, la política actual invirtió la lógica del financiamiento: “Hablando mal y pronto, es como que las Pymes estamos financiando el entramado financiero del país. Debería ser al revés: deberíamos contar con alternativas claras de financiamiento bancario”.

El efecto no se limita al sector empresario. La caída del consumo masivo y la falta de financiamiento para los clientes también repercute en las ventas. “Ya empiezan a aparecer cheques devueltos. La gente no consume, ni siquiera en rubros donde bajaron los precios, como electrodomésticos. La construcción también está muy limitada”, advirtió.
Proyectos frenados y perspectivas
En este contexto, Ragazzini admitió que la inversión privada está paralizada. “Seguramente se van a frenar los proyectos de inversión, porque no hay forma de financiarse ni con el giro comercial propio ni con bancos”, explicó. La perspectiva para el corto plazo es “muy poco auspiciosa”. El dirigente señaló que las Pymes miran el escenario con “preocupación y respeto” más que con miedo, y esperan “otro tipo de reglas más claras” después de las elecciones, hacia el último trimestre del año.

Una coyuntura con similitudes a 2018
Si bien la situación recuerda a la crisis de tasas de 2018, Ragazzini subrayó que el escenario actual es “más coyuntural” y responde a la estrategia oficial de priorizar la baja de la inflación y la reducción del déficit fiscal, incluso a costa del financiamiento al sector productivo.
“Las ventas están tranquilas y para abajo, y las PYMES terminamos siendo el pato de la boda, bancando financieramente el desarrollo de las finanzas del país”, concluyó.








