La devaluación del peso y la incertidumbre cambiaria son dos constantes en la economía argentina. No importa quién gobierne ni qué modelo económico se implemente, la pregunta no es si el peso se devaluará, sino cuándo y a qué ritmo. Un informe de la consultora Focus Market analiza la pérdida del poder adquisitivo y cómo los argentinos han enfrentado estos ciclos económicos a lo largo de los años.
Un historial de devaluaciones
Desde 2011, el peso argentino ha experimentado una devaluación constante, con momentos clave como 2002, 2014, 2016, 2019, 2020 y 2023. Estas depreciaciones han sido consecuencia de crisis de balanza comercial, fuga de capitales, pagos de deuda o caídas en las reservas del Banco Central. Sin importar las razones específicas, el desenlace siempre es similar: inflación acelerada, pérdida de poder adquisitivo y, en algunos casos, recesión y aumento del desempleo.
El informe destaca cómo los distintos gobiernos han intentado controlar el tipo de cambio con medidas como cepos cambiarios, acuerdos con el FMI y planes de estabilización. Sin embargo, cuando las reservas se agotan o la confianza se desvanece, la devaluación se vuelve inevitable.
Devaluación por gestión presidencial
Desde el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner en 2011, el peso se ha ido depreciando de manera sostenida. Durante su gobierno, el dólar pasó de $4,24 a $9,85, con una devaluación acumulada del 56,14%. Con la llegada de Mauricio Macri, la unificación cambiaria generó una devaluación inmediata del 40% y, a lo largo de su mandato, la depreciación alcanzó el 84,38%, llevando el dólar a $63,04.
La tendencia no cambió con la asunción de Alberto Fernández, quien acumuló una devaluación del 83,88%. En diciembre de 2023, Javier Milei asumió la presidencia y, dos días después, sinceró el tipo de cambio con un salto del dólar oficial de $400 a $832,64. Actualmente, el dólar ronda los $1.100, lo que representa una devaluación del 64% en pocos meses.

Inflación y poder adquisitivo
La inflación en Argentina ha erosionado drásticamente el valor del peso. Según el informe, lo que en 2011 se podía comprar con $1.000 hoy requiere $286.920. En otras palabras, $1.000 de 2011 equivalen a apenas $3,49 en la actualidad.
En contraste, la inflación en Estados Unidos también ha afectado el poder adquisitivo del dólar, aunque en menor medida. Un billete de US$ 100 emitido en 2011 hoy debería valer US$ 146,56 para mantener su poder de compra original, reflejando una pérdida del 46,56% en términos reales.

¿Se fortalece el peso?
A pesar del histórico contexto de devaluación, el informe de Focus Market destaca una reciente estabilización del tipo de cambio. La estrategia del gobierno de Javier Milei ha sido aplicar un «crawling peg» del 2% mensual, ajustado recientemente al 1%, lo que ha permitido que el ritmo de devaluación sea menor que el de la inflación. En febrero de 2025, la inflación mensual fue del 2,4%, mientras que la depreciación del peso fue del 1,4%, lo que sugiere una leve recuperación de la moneda local.
«Este año de elecciones legislativas es muy importante para debatir las reformas necesarias para mejorar la competitividad de la economía argentina. Reformas estructurales en el mercado laboral, sistema fiscal, regulaciones y educación son clave para lograr estabilidad y crecimiento a largo plazo», afirmó Damián Di Pace, director de Focus Market.
Si bien la estabilidad actual brinda cierto respiro, el futuro dependerá del acuerdo con el FMI, la evolución de la inflación y las condiciones macroeconómicas. La relación entre el peso y el dólar sigue siendo el termómetro de la economía argentina y el refugio de los ahorristas en tiempos de incertidumbre.





