Con la estabilización económica inicial y la apertura parcial del cepo, el ecosistema de la economía del conocimiento en Argentina vive un momento de mayor previsibilidad, aunque no exento de tensiones. Así lo describe Mariano Surghy, presidente de Córdoba Clúster, la organización que nuclea a empresas e instituciones vinculadas a la tecnología y a los servicios basados en la economía del conocimiento en Córdoba.
Surghy traza un panorama optimista pero realista: destaca el fuerte talento local, las oportunidades que se abren en el mercado internacional y la necesidad de avanzar hacia servicios de mayor valor agregado. Pero también advierte sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial y los nuevos costos de competitividad internacional.
Un nuevo escenario: más previsibilidad, menos brecha cambiaria
“El cambio de gobierno trajo una estabilización que, en general, fue muy positiva”, asegura Surghy. Uno de los factores más relevantes fue la reducción de la brecha entre el dólar oficial y el dólar blue, que trajo mayor previsibilidad para hacer negocios. “Hoy las condiciones son más claras, y eso nos ayuda muchísimo”, destaca.

Aunque el cepo aún sigue vigente para las empresas, el hecho de que las personas físicas puedan acceder al mercado formal ya es una señal alentadora. “Se está normalizando el sistema de importaciones, y la apertura parcial ya genera una expectativa positiva para lo que podría venir”, agrega.
Talento argentino: una ventaja que se sostiene
El nuevo escenario cambiario también impactó en la retención de talento. “Con un dólar más bajo, se invirtió la lógica: ahora es más fácil retener talento local porque los sueldos que se pagan desde afuera ya no están tan por encima de los de acá”, explica Surghy. Este fenómeno benefició sobre todo a empresas de software y servicios IT que solían sufrir una alta rotación de programadores y freelancers.
Sin embargo, no todo es favorable. Para sectores como BPO o KPO, donde los márgenes son más ajustados, el aumento del costo salarial en dólares los dejó en una posición menos competitiva frente a países como Colombia. “Hay que mirar cada subsector por separado. Algunos quedaron caros y necesitan adaptarse”, advierte.
Inteligencia artificial: oportunidad y amenaza
Uno de los puntos más críticos que identifica Surghy tiene que ver con la irrupción de la inteligencia artificial. “Lo que estamos viendo es que las empresas empiezan a contratar menos perfiles juniors porque muchas tareas básicas ya las puede hacer un agente inteligente”, dice. Esto abre interrogantes sobre el futuro del empleo en el sector: si no se contratan juniors hoy, ¿quiénes serán los seniors de mañana?

La solución, según Surghy, está en el re-skilling constante. “Tenemos que capacitar a los profesionales actuales en IA y buscar cómo hacer más eficientes nuestros equipos, no reemplazarlos”, señala. De hecho, varias empresas cordobesas ya están desarrollando proyectos de IA, como visión por computadora y modelos de lenguaje, para mercados del exterior.
Una economía que genera divisas
El potencial económico del sector es enorme. La economía del conocimiento ya es el cuarto rubro exportador del país, generando más de US$ 8.000 millones anuales en divisas, lo que representa el 9,2% del total exportado por Argentina, según datos de Argencon, la cámara que nuclea a las principales firmas del sector. Este número confirma que el ecosistema tiene un rol estratégico para el desarrollo nacional.
Desafíos por delante: tipo de cambio, valor agregado y reglas claras
Pese al panorama alentador, Surghy subraya que aún queda mucho por resolver. La normalización completa del mercado cambiario es uno de los factores más urgentes para facilitar las operaciones de comercio exterior. También remarca la importancia de avanzar hacia un modelo de negocios basado en productos y servicios de alto valor agregado. “No podemos seguir vendiendo solamente horas hombre. Hay que apostar a soluciones propias, licencias, servicios con marca”, dice.

Y, por supuesto, está el factor macroeconómico: “Necesitamos previsibilidad. No importa si somos caros en dólares. Estados Unidos también lo es, y vende. Lo importante es que haya reglas claras para competir y escalar”.
“Tenemos un gran futuro en la economía del conocimiento, pero no es una fiesta para todos”, concluye Surghy. El sector seguirá creciendo, pero algunos subsectores podrían quedar rezagados si no logran adaptarse.





