En medio de la expectativa generada por la posible llegada de KFC a Córdoba —alimentada por un posteo en redes sociales que reavivó los rumores— otra marca de pollo frito avanza de manera concreta sobre la plaza local. Se trata de Chicken Chill, una cadena argentina que viene ganando terreno en el rubro fast food con una propuesta gastronómica diferencial y que ahora apunta a desembarcar en Córdoba con su modelo de franquicias.
Con el respaldo del Grupo DGSA —uno de los conglomerados gastronómicos más importantes del país y operador líder de pizzerías— y el asesoramiento de CENTROFRANCHISING, Chicken Chill busca consolidar su presencia nacional a través de una expansión estratégica en mercados de alto potencial. Y Córdoba figura entre sus prioridades.

“Queremos llevar nuestro concepto a cada rincón de Argentina. Y Córdoba es clave en esa expansión”, afirman desde la marca, que ya opera en otras plazas del país. La especialidad de la casa es el pollo crispy y grill de alta calidad, servido en combos accesibles que apuntan a públicos de todas las edades.
Pero más allá del producto, Chicken Chill también ofrece un modelo de negocio sólido y rentable. La inversión inicial estimada ronda los US$ 200.000, con un recupero proyectado entre 24 y 30 meses.
Bajo el concepto del “verdadero sabor del pollo”, Chicken Chill se prepara para dar un paso fuerte en Córdoba. Y mientras los rumores sobre KFC siguen girando, la marca argentina avanza con hechos concretos.






