A más de un año de las elecciones a gobernador en Córdoba, el escenario político aparece abierto, fragmentado y con un alto nivel de indecisos. Así lo revela un estudio de opinión pública realizado en enero en la provincia, que muestra a un oficialismo provincial con piso sólido, una oposición dividida y a Javier Milei atravesando un momento de alta aprobación que impacta en la dinámica local.
El relevamiento —sobre 1.080 casos en toda la provincia— indica que el Presidente inicia 2026 con 61% de aprobación de gestión, uno de sus niveles más altos desde que asumió. La valoración positiva es más marcada en la ciudad de Córdoba que en el interior provincial.
En paralelo, el gobernador Martín Llaryora atraviesa un momento más ajustado: su gestión alcanza 49% de aprobación, con una opinión pública dividida pero todavía con diferencial levemente favorable entre quienes aprueban y desaprueban. El respaldo es más fuerte en el interior que en la Capital, donde la mirada es más crítica.
Un mapa electoral todavía atomizado
Cuando el estudio proyecta distintos escenarios de cara a 2027, aparece una constante: la fragmentación opositora. Dirigentes como Luis Juez, Rodrigo de Loredo y el diputado libertario Gabriel Bornoroni compiten por un electorado similar, lo que, en los escenarios de tercios, le permite al oficialismo provincial mantenerse al frente sin necesidad de crecer demasiado.
En un escenario “todos contra todos”, Llaryora encabeza con 33% de intención de voto, mientras que Juez reúne 17%, De Loredo 14% y Bornoroni 9%. Los indecisos, en tanto, alcanzan el 16%.

Cuando se simula una oposición unificada, los números se ajustan, pero sin que emerja un liderazgo claramente dominante. Con Bornoroni como único candidato opositor fuerte, Llaryora obtiene 36% y el libertario 25%, con un cuarto del electorado todavía sin definición. En un esquema con Juez como candidato único opositor, la distancia también se acorta (35% a 29%), pero persiste un volumen importante de votantes indecisos.
El “factor Milei” ordena más que los nombres propios
Uno de los datos más relevantes del estudio surge cuando la encuesta no menciona candidatos opositores específicos, sino que plantea la opción de “el candidato que diga Milei”. En ese caso, esa referencia alcanza 34% de intención de voto, muy cerca del 37% de Llaryora, y por encima de cualquier dirigente opositor medido individualmente.

El dato sugiere que, en Córdoba, la marca libertaria hoy ordena más que las figuras opositoras tradicionales, y que parte del electorado que busca un cambio podría canalizarse con mayor facilidad detrás de una referencia directa al Presidente que detrás de nombres propios de la política provincial.
Los indecisos, la verdadera elección
A esta altura del calendario, el grupo decisivo parece estar entre quienes aún no definieron su voto. Según el estudio, los indecisos rondan el 20% del electorado en la mayoría de los escenarios y se concentran especialmente en mujeres y menores de 30 años, segmentos que podrían inclinar la balanza cuando la oferta electoral se ordene.
Además, el 77% de los consultados afirma que piensa ir a votar en 2027, lo que anticipa un nivel de participación alto y reduce el margen para que la elección se defina solo por movilización de núcleos duros.
Un piso firme para el cordobesismo
Pese al desgaste tras la derrota legislativa de 2025, el oficialismo provincial conserva un piso electoral cercano al 35%, en línea con el desempeño histórico del peronismo cordobés en la última década. Esa base le permite seguir siendo competitivo incluso en escenarios adversos y lo obliga a la oposición a resolver su interna si quiere construir una mayoría.
Con más de un año por delante, el estudio marca tendencias pero también deja claro que el escenario puede reconfigurarse. La gran incógnita es quién logrará representar con mayor fuerza la demanda de cambio sin que la dispersión opositora termine, una vez más, favoreciendo al oficialismo provincial.





