La industria textil es la segunda más contaminante del mundo y uno de los problemas medioambientales más importantes que provoca es generado por el proceso de teñido, responsable del 20% del desperdicio y de la contaminación del agua en todo el mundo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El consumo específico de agua para teñir varía entre 30 y 50 litros por kilogramo de tejido dependiendo del tipo de tinte utilizado. Por eso, la producción de pigmentos requiere de mucha agua, depende de productos químicos y necesita petróleo. Por ejemplo, para producir 1 kilo de pigmento se usan 1000 litros de agua, 10 kilos de productos químicos y 100 de petróleo.
Frente a esta problemática y en busca de cuidar el gasto de agua y el impacto ambiental que genera la industria textil, nació Tintte, la startup cordobesa creada por el emprendedor Gustavo Freytes Garzón, el microbiologo Rodrigo Asili y la biodiseñadora e investigadora, Magalí Méndez.

La innovación de Tintte radica en la forma en la que crean los colores: se trata de pigmentos no tóxicos, biodegradables y no derivados del petróleo, desarrollados a base de microorganismos (bacterias) que, sometidos a un proceso determinado, cumplen la función de generar color. Estos pigmentos podrían reemplazar a los existentes, ya que sirven para teñir una amplia variedad de fibras tanto naturales como sintéticas.
Otro de los factores que hace única su tecnología es la forma de teñir. Mientras que las técnicas tradicionales de tinción conllevan un significativo consumo energético, abundante agua e insumos químicos, Tintte desarrolla biocompuestos que hacen este proceso más sostenible y eficiente. El biocompuesto, obtenido a partir de dichas bacterias, es el responsable de fijar el color sobre la tela.
La startup cuenta con un banco de más de 130 microorganismos. Este reservorio les garantiza desarrollar una paleta de colores diversa junto con la posibilidad de crear distintos biocompuestos que se adapten a las características de las telas, entre otros beneficios.

«A medida que aumenta la conciencia de los consumidores sobre los efectos nocivos del proceso de tinción tradicional, se necesitan nuevas tecnologías verdes, escalables y que utilicen los recursos de forma eficiente para desarrollar alternativas a la tinción. Desde Tintte apuntamos a ser un aliado para las compañías textiles que deseen tomar la iniciativa con modelos más sostenibles. Nuestros pigmentos son compatibles con varias fibras como algodón, lana, poliéster y nailon, por lo que se adaptan a las diferentes necesidades de las compañías”, resume Freytes.
Con sede en Córdoba y presencia en Rosario y Miami, Tintte ya logró captar la atención de la industria. Recientemente, la startup recibió una inversión de US$ 250.000 del fondo argentino de biotecnología SF500. Ahora, están en busca de tickets de inversores ángeles estratégicos que les ayude a validar el producto y llevarlo al siguiente nivel.

Aunque todavía se encuentra en fase de laboratorio, Tintte planea lanzar su primer MVP a principios de 2025, con pruebas de concepto programadas junto a varias marcas textiles. Entre sus colaboraciones se destacan acuerdos con Hilandería Warmi de Jujuy, TN & Platex, uno de los principales fabricantes de hilados y telas del Cono Sur, y Vardhman, uno de los mayores productores textiles de la India. Además, ya está en conversaciones con Polo y marcas de lujo (que por el momento no se pueden spoilear).
“Vemos mucha atracción por el producto que estamos desarrollando y una necesidad grande de las marcas que están presionadas por los gobiernos para ser más sustentables”, comenta Freytes mientras adelanta que ya piensan en globalizar Tintte: “estamos trabajando para globalizar el producto y que pueda escalar e impactar en el mundo, nos gustaría que Tintte impacte en China en donde hay mayor producción textil o que sea adoptado en Europa y Estados Unidos”.





