En el marco del Congreso Propyme 2025, el presidente ejecutivo de Ternium Argentina, Martín Berardi se refirió al proceso de apertura de la economía argentina, y en particular a las condiciones para competir que tienen las empresas argentinas frente a las del resto del planeta. Hizo especial foco en la posibilidad de competir o no contra las empresas asiáticas. Sus principales definiciones:
-Estamos en un mundo que a pesar de los problemas bélicos y comerciales va a seguir creciendo. China crece menos y exporta más, y ya tiene hoy el 35% de las manufacturas del mundo.
-Se multiplican las reacciones de comercio y los commodities, que son una de las grandes oportunidades de la Argentina y de nuestra región, con precios muy volátiles.
-China sigue invirtiendo en activos fijos, pero cambió el menú. Bajó su inversión en vivienda porque se dio cuenta que su población empezaba a decrecer, e incrementó en manufacturas.
-El superávit comercial de China con el mundo se triplicó en 7 años. De 355 billones a 1.162 billones en el 2025 estimado. Si lo miramos en los productos de mayor valor, por ejemplo, el sector automotriz, las exportaciones de autos se multiplicaron prácticamente en 5 años por 7.
-Brasil es el único país que tiene un superávit comercial con China y está cerca de los BRICS. México es muy deficitario y Argentina es deficitario en 9 mil millones de dólares. El aceleramiento de las exportaciones chinas también se vio en LATAM.
-China dejó de construir, bajó la construcción y, a cambio de eso, en sus políticas de crecimiento aumentó sus exportaciones de acero, pasando de 54 millones de toneladas a 132 millones de toneladas: el doble del acero que consume toda LATAM. Cuando miramos las exportaciones de LATAM, pasaron de 6 a 17 millones de toneladas. El 20% del acero que se consume en LATAM proviene de China. Estamos sufriendo el aumento de las exportaciones y nos estamos primarizando.

-Lo que estamos viendo en reacciones de comercio no es una pequeña cuota o dumping: estamos viendo tasas arancelarias del orden del 50% o 100%, cosas que no se veían desde 1960. Empezó en Estados Unidos, siguió por Canadá, México.
-EE.UU. cambia las reglas de juego, le sigue Europa y Brasil, incipientemente con cuotas. Ya lanzaron 11 denuncias de dumping contra China en Brasil. Hay 1.010 medidas contra China a nivel mundial y casi 300 en materia de acero.
-Vamos a cerrar el año con 15% de crecimiento en consumo de acero aparente 2025. Para 2026 estimamos 12% sobre una base de PBI del 3/3,5%. ¿Por qué todavía estamos en fase de rebote? Se explica en el consumo de aceros planos y largos. La recuperación de la Argentina difícilmente crezca por encima del 2 o 3% si no se recupera la construcción y el consumo de acero.
-La encuesta ProPymes, donde participaron más de 235 empresas, muestra que la proyección en facturación para el año que viene no es auspiciosa. Puede haber un efecto de cantidades. Su visión no es optimista. La visión del lado de las inversiones tampoco es optimista: nuestra cadena de valor no está viendo una oportunidad en materia de inversión. El tercer punto es que, no obstante, hay una apreciación fuerte de mantener mano de obra calificada y van a poder mantener el empleo. Esperemos que así sea.
-Equilibrio fiscal, control monetario y política de control del tipo de cambio dieron un exitoso combate a la inflación y la sociedad lo valora enormemente. Condición necesaria, mas no suficiente.
-Esta política trajo un nivel de reservas con cierta incertidumbre que requirió de tres salvatajes: el blanqueo, el acuerdo con el FMI y el apoyo de EE.UU.
-El acuerdo con Estados Unidos es una puerta abierta para aliarnos con Occidente y para insertarnos comercialmente.
-Vimos una liberalización del comercio, necesaria pero sin una manifestación clara de cómo nos vamos a insertar. También vimos un resultado electoral de mediano término positivo, con bases para que el gobierno haga las reformas necesarias.
-Tenemos una economía que en 2026 crecerá un 3%, discutible y muy diferencial de acuerdo al sector donde estemos parados. Hay enormes oportunidades en las cuales hay sectores dinámicos que traccionarán fuertemente el crecimiento, como el agro, la industria y la minería.
-Tenemos el desafío creciente de una importación sin una política clara de cómo jugamos este ajedrez mundial. Todos nuestros sectores tendrán amenazas de importación de China y Occidente. Debemos ser competitivos con Occidente; contra China es otro juego.
-Tenemos el enorme desafío de la competitividad interna y tenemos que trabajar invirtiendo en tecnología. Nuestra competitividad depende de nuestra cadena de valor aguas arriba y aguas abajo.
– Hablamos de una reforma impositiva que no penalice el agregado de valor en nuestra cadena. La reforma laboral, que le dará modernidad, disminuya litigiosidad y las pymes se animen a contratar gente, es fundamental.
– Las dos reformas —impositiva y laboral— deberían combatir la informalidad. Hoy tenemos una evasión del IVA del 37%. Así, ningún país puede funcionar. Si no atacamos la informalidad fuertemente, difícilmente se pueda invertir y generar trabajo formal.
– Hay que tener una estrategia de relación con Europa, de manejo del Mercosur y de integración con EE.UU. como una puerta abierta para aliarnos con el occidente democrático. Hay que hacerlo; si no, corremos el riesgo de que las cadenas de valor queden solos en eso.
– Tenemos que invertir más como sector. El RIGI existe solo para los más grandes. Si ellos necesitan las condiciones que ya mencionamos anteriormente, las pymes también. La cadena de valor también, con IVA más bajo, estabilidad fiscal, y sin restricciones en el flujo financiero y cambiario. Todos tenemos que invertir y adecuarnos a la nueva realidad.





