Tras un 2024 marcado por un fuerte ajuste fiscal, una desinflación acelerada y una recesión menos profunda de lo previsto, la economía argentina se encamina hacia 2025 con signos de consolidación. Según el informe «Perspectivas 2025: foco en el primer trimestre» de la consultora Cohen Asociados Financieros, la recuperación económica, la estabilidad cambiaria y la continuidad del equilibrio fiscal serán los ejes clave del año.
Inflación a la baja y estabilidad cambiaria
En 2024, la inflación interanual cerró en 117,8%. Para 2025, se proyecta una marcada desaceleración, con un incremento del 24% i.a. al cierre del año y una inflación promedio del 2,3% mensual en el primer trimestre (2,4% en enero, 2,3% en febrero y 2,1% en marzo). Se espera que para junio la inflación mensual converja al 1,5%, impulsada por la estabilidad del tipo de cambio y la moderación de los precios de los bienes.
El tipo de cambio oficial seguirá ajustándose a un ritmo del 1% mensual, con una brecha cambiaria estable entre el 14% y el 16%. Sin embargo, la apreciación del peso podría generar volatilidad y eventuales ajustes, aunque estos no se prevén antes de las elecciones legislativas.
Crecimiento económico impulsado por el consumo
La economía de 2025 muestra señales de reactivación. Se proyecta un crecimiento del PBI del 5% i.a., impulsado por un arrastre positivo desde finales de 2024 y el dinamismo de sectores como el agropecuario, el energético y el minero. En contraste, industrias urbanas como la construcción y la manufactura continúan rezagadas.
El consumo privado será un motor clave, con un crecimiento del 1,4% trimestral desestacionalizado en el primer trimestre de 2025 y un alza del 5% i.a. en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este repunte estará sustentado en la recomposición salarial y el acceso a crédito, facilitado por tasas de interés en descenso.
Superávit fiscal y desafíos en la recaudación
El gobierno cerró 2024 con un superávit primario del 1,8% del PBI, un hito en materia de disciplina fiscal. Para 2025, se prevé un superávit del 1,2% del PBI, suficiente para cubrir el pago de intereses. La recaudación será clave para sostener este equilibrio, aunque enfrenta desafíos como la eliminación del Impuesto PAÍS y la reducción temporal de retenciones al agro.
El frente fiscal también está condicionado por la falta de actualización en impuestos clave, como el de los combustibles, y el ajuste parcial en tarifas. Pese a estos obstáculos, la recaudación de enero reflejó un crecimiento real del 5,5% i.a., impulsado por la recuperación económica.
Dinámica cambiaria y acumulación de reservas
El Banco Central continúa acumulando divisas gracias a la entrada de capitales por la cuenta financiera, que compensa el creciente déficit de cuenta corriente generado por la apreciación del peso. Sin embargo, la acumulación de reservas dependerá de la continuidad del ingreso de capitales y de la evolución del sector externo.
El superávit comercial se moderará en 2025, pasando de US$ 18.900 millones en 2024 a US$ 12.000 millones, en línea con la recuperación de las importaciones. Mientras que la incertidumbre climática podría limitar el aporte del agro, el sector energético contribuirá con un superávit comercial de entre US$ 7.000 y US$ 8.000 millones.
En este contexto, se proyecta que las reservas netas del BCRA, actualmente en US$ 4.300 millones negativas, comiencen a recuperarse gradualmente, con un incremento de US$ 500 millones en febrero y marzo. Hacia junio, con la liquidación de la cosecha, se alcanzaría el equilibrio.
El primer trimestre será clave para evaluar la sostenibilidad del proceso de estabilización de la economía 2025. Se espera una continuidad en la desinflación, una consolidación del crecimiento y un equilibrio fiscal sostenido. En el frente cambiario, la cuenta financiera seguirá siendo determinante para la acumulación de reservas, mientras que la apreciación del peso y la incertidumbre climática requerirán un monitoreo constante.
A medida que avance el año, el foco estará puesto en la dinámica política en un año electoral y en la capacidad del gobierno para sostener su estrategia económica sin sobresaltos. Aunque el acuerdo con el FMI seguirá en la agenda, no se prevé la llegada de fondos frescos antes de las elecciones legislativas.





