La economía argentina comenzó 2026 mostrando avances en materia de orden financiero y menor volatilidad nominal, pero todavía sin señales claras de recuperación en la actividad real.
Ese es el diagnóstico central del Monitor Económico Mensual de enero elaborado por la consultora Zentrix, que describe un escenario de estabilización incompleta, donde la mejora en expectativas convive con consumo débil, industria ociosa y crecimiento fragmentado.
“El entramado productivo opera con holgura, el consumo sigue contenido y la recuperación aparece fragmentada por sectores”, sostiene el informe, que advierte que la desaceleración inflacionaria aún no se traduce en un repunte generalizado de la economía.
Mercado interno: consumo todavía en retroceso
Los datos de comercio interior muestran que la demanda sigue sin reaccionar. En noviembre, las ventas en supermercados registraron una caída interanual del 2,8%, mientras que en los autoservicios mayoristas el descenso fue mucho más pronunciado, con un –8,3% frente al mismo mes de 2024. Ambos indicadores reflejan la persistencia de un consumo contenido, afectado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento del crédito.

El informe subraya que esta debilidad del mercado interno es uno de los principales frenos para la recuperación, ya que limita tanto la producción como las decisiones de inversión de las empresas.
Industria con alta capacidad ociosa
En el frente productivo, la industria continúa operando muy por debajo de su potencial. La utilización de la capacidad instalada se ubicó en 57,7%, con una caída interanual de 7,4 puntos, lo que refleja un amplio margen ocioso en el aparato productivo.
Por sectores, el desempeño es dispar. La actividad manufacturera retrocedió 8,7% interanual en noviembre, mientras que el sector pesquero mostró un desplome del 18,2%. En contraste, la minería logró sostener un leve crecimiento del 1,8%, consolidándose como uno de los pocos rubros con dinámica positiva.
Para Zentrix, el límite actual no es la capacidad de producir, sino la falta de demanda y el elevado costo financiero. La economía, señala, se encuentra “partida”, con sectores vinculados a energía y recursos naturales mostrando mejor desempeño relativo que aquellos dependientes del consumo interno.

Actividad general: estancamiento
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) reflejó en la última medición una variación de –0,3% intermensual y también –0,3% interanual, confirmando que el nivel agregado de actividad permanece prácticamente estancado. Este indicador, que anticipa la evolución del PBI, refuerza la idea de que aún no hay un proceso de recuperación consolidado.
Inflación desacelera, pero con rigideces
En materia de precios, diciembre mostró una suba del 2,8% mensual en el IPC, mientras que el índice mayorista (IPIM) avanzó 1,8%. La menor variación en los precios mayoristas sugiere una moderación del shock de costos, aunque esa mejora no se traslada de manera plena al consumidor final.
Según el análisis de la consultora, la inflación actual se explica menos por factores monetarios y más por la dinámica de precios relativos, ajustes de regulados, contratos e inercia inflacionaria. Es decir, la desaceleración existe, pero aún no se consolida un régimen de inflación baja y estable.
Sector externo: superávit comercial
En el frente externo, diciembre dejó un saldo positivo. Las exportaciones alcanzaron los US$ 7.448 millones, mientras que las importaciones sumaron US$ 5.556 millones, lo que arrojó un superávit comercial de US$ 1.892 millones. Ambos flujos mostraron variaciones interanuales positivas, lo que contribuye a sostener la acumulación de reservas.
Sin embargo, el informe advierte que este equilibrio será puesto a prueba si la recuperación de la actividad impulsa las importaciones antes de que aumente la oferta exportable.
Mejora financiera, pero con tasas elevadas
Uno de los datos destacados del mes fue la caída del riesgo país, que se ubicó en 496 puntos básicos, con una baja del 13,1% en los últimos 30 días. Esta reducción refleja una mejora en las expectativas de los mercados y un mejor clima para los activos argentinos.
No obstante, la estabilidad financiera se sostiene con tasas de interés altas. Los préstamos personales muestran tasas en torno al 64,7% nominal anual, mientras que la BADLAR se ubica cerca del 30,7%. Este nivel encarece el financiamiento y actúa como freno para el consumo durable y la inversión productiva.

Dólar estable en un esquema de absorción de pesos
Durante enero, las cotizaciones del dólar se mantuvieron relativamente estables: el oficial cerró en $1.465, el MEP en $1.460,3 y el contado con liquidación en $1.490,7. Según el informe, esta calma cambiaria responde a una combinación de compras de divisas por parte del Banco Central y mecanismos de absorción de pesos que limitan la presión sobre el mercado cambiario, aunque a costa de sostener tasas elevadas.
Una “estabilización incompleta”
El director de Zentrix, Claudio Montiel, define el escenario actual como una “estabilización incompleta”: mejoran las variables financieras y baja la volatilidad, pero la economía real sigue rezagada. “El orden nominal no derrama automáticamente en recuperación real”, advierte el economista.
De cara a los próximos meses, el informe plantea que el desafío será alinear las variables clave —inflación, actividad, reservas y tasas— para transformar la estabilidad financiera en crecimiento. De lo contrario, el escenario más probable es la continuidad de una economía ordenada en lo nominal, pero con recesión prolongada y recuperación sectorial fragmentada.





