La administración de Donald Trump en Estados Unidos anunció su intención de implementar nuevos aranceles a las importaciones, una medida proteccionista que busca fortalecer la producción local pero que podría generar importantes repercusiones en la economía global y, particularmente, en Argentina. Gustavo Campos, presidente de AmCham Córdoba, analizó las posibles consecuencias de esta decisión y el impacto que podría tener en el comercio bilateral.
El anuncio de Estados Unidos de incrementar los aranceles a todos los productos que ingresen al país podría traducirse en un aumento de costos para las empresas estadounidenses, lo que a su vez impactaría en la inflación. «Cuando Estados Unidos tiene inflación, los mercados globales comienzan a experimentar tensiones, lo que puede derivar en volatilidad cambiaria y financiera», explica Campos. Además, enfatiza que esta medida cobra mayor relevancia debido al peso de Estados Unidos como una de las economías más influyentes del mundo.

Efectos en la relación comercial con Argentina
El intercambio comercial entre Argentina y Estados Unidos es clave para la economía nacional, y un incremento en los aranceles podría afectar significativamente las exportaciones argentinas. «El mayor costo de los productos exportados podría hacer que pierdan competitividad en el mercado estadounidense, generando una caída en las exportaciones y, en consecuencia, una menor liquidación de divisas para el país«, advierte Campos.
Otro factor de incertidumbre es la posible respuesta de Argentina ante esta medida. «Todavía no sabemos qué sucederá con la reciprocidad arancelaria. Si Estados Unidos eleva sus aranceles al 10%, Argentina podría verse obligada a revisar su propia política comercial», señala. Actualmente, Argentina aplica un arancel promedio del 7% a los productos estadounidenses, mientras que el arancel promedio que Estados Unidos impone a Argentina es del 1,2%.
Repercusiones en la microeconomía argentina
El impacto en la microeconomía nacional dependerá de múltiples factores, incluyendo la estabilidad financiera y las decisiones que tome el gobierno argentino en materia de política comercial. Campos destaca que algunos sectores podrían verse especialmente afectados, como el acero y el aluminio, industrias donde el incremento arancelario en Estados Unidos sería más pronunciado. «Estos sectores pueden enfrentar una caída en la demanda externa, lo que impactaría en el empleo y la actividad industrial», advierte.

Si Argentina decide reducir sus propios aranceles para fomentar la importación de productos estadounidenses, esto podría beneficiar a algunos sectores con precios más competitivos. Sin embargo, si el gobierno opta por una política más proteccionista en respuesta a la medida de Trump, el costo de los bienes importados aumentaría, afectando a consumidores y empresas locales.
Oportunidades y reacomodos en el comercio exterior
Pese a los desafíos, Campos sugiere que esta situación también puede impulsar a las empresas argentinas a buscar nuevos mercados y diversificar sus destinos de exportación. «Siempre es un desafío, pero puede ser una oportunidad para que las compañías locales exploren otros mercados y se reacomoden a las nuevas condiciones comerciales«, comenta.
En términos de la relación bilateral, destaca que el vínculo entre Argentina y Estados Unidos sigue siendo positivo y que la política arancelaria de Trump no está dirigida específicamente a Argentina, sino que responde a una estrategia comercial global. «Podría darse la posibilidad de que ciertos productos argentinos queden exceptuados de los nuevos aranceles, pero, por el momento, esto es solo una especulación», sostiene.
La posible implementación de estos nuevos aranceles por parte de Trump representa un desafío significativo para la economía argentina. Las consecuencias podrían traducirse en un aumento de costos, menor competitividad de las exportaciones, volatilidad financiera y cambios en la estrategia comercial del país. Frente a este panorama, será clave monitorear las decisiones del gobierno argentino y evaluar nuevas oportunidades de inserción en el comercio global.
Mientras tanto, las empresas locales deberán adaptarse a un escenario incierto, donde la diversificación de mercados y la eficiencia en costos serán factores determinantes para mitigar los impactos negativos de esta medida proteccionista.





