A 3 días de las elecciones legislativas, la economía argentina enfrenta un escenario desafiante que combina recesión y desequilibrios macroeconómicos estructurales. Según el economista Diego Dequino, el país ya atraviesa una recesión técnica desde el tercer trimestre del año, que podría extenderse hasta 2026 si no se corrigen ciertos desequilibrios.
“La economía funciona, pero sin fuerza; hay sectores que resisten, como el campo o la minería, pero comercio, industria y construcción están severamente afectados”, señala el economista, haciendo hincapié en la asimetría sectorial de la crisis.
En su análisis, Dequino identifica tres factores críticos que limitan la capacidad de crecimiento:
- Retraso cambiario: El tipo de cambio se encuentra atrasado entre 15% y 18% respecto a otros precios internos, frenando la recuperación económica.
- Deterioro del ingreso: Los salarios acumulan una pérdida de poder adquisitivo de entre 18% y 35% en los últimos 7-8 años, con pocas perspectivas de mejora a corto plazo.
- Piso inflacionario: La inflación se mantiene en torno al 2% mensual, con un piso anualizado del 25% al 30%, difícil de reducir sin arriesgar una depresión económica.
“Bajar la inflación de este nivel requeriría una ingeniería distinta o un costo económico muy alto, que el gobierno no busca”, aclara Dequino.

Elecciones y mercados: el umbral del 35%
El economista advierte que los mercados ya descontaron un resultado electoral de alrededor del 35% para el oficialismo. Un desempeño superior podría generar un alivio temporal, mientras que un resultado inferior desencadenaría correcciones más severas en el dólar, la tasa de interés y el riesgo país. Según Dequino, independientemente del resultado, la economía “está obligada a liberar el mercado de cambios”, ya sea mediante una liberalización plena o parcial.
Por su parte, el economista José Simonella enfatiza que la crisis económica tiene un origen político más que económico y que el futuro inmediato del país dependerá de la capacidad del gobierno para construir consensos.
“Hoy la crisis es heredada de una crisis política”, afirma Simonella, y agrega que, sin mayoría legislativa, la implementación de reformas estructurales será el principal desafío.
El economista subraya además el papel del apoyo externo, atribuido a Estados Unidos, que permitió evitar una corrida cambiaria aguda y una pérdida de reservas más grave.

“A veces no te querés tomar un remedio, pero lo hacés para solucionar el problema”, apunta Simonella sobre esta intervención internacional, considerada clave para estabilizar el mercado previo a las elecciones.
Economía real: del macro al micro
Ambos economistas coinciden en que la estabilidad macroeconómica no se traduce automáticamente en mejoras en la economía real. Simonella advierte que el consumo está “muy deprimido”, los salarios reales han perdido poder adquisitivo, el empleo sigue estancado y la actividad económica se encuentra en caída.
“El desafío es pasar de la macro a la micro, de lo financiero a la economía real, algo que hasta ahora no se ha logrado con éxito”, remarca Simonella.

Reformas estructurales como vía de sostenibilidad
Para ambos analistas, la solución a largo plazo no reside en medidas de corto plazo como la devaluación, sino en reformas estructurales que garanticen competitividad y estabilidad. Dequino y Simonella coinciden en la prioridad de dos cambios fundamentales:
- Reforma laboral: Modernizar el mercado de trabajo y aumentar la productividad.
- Reforma tributaria: Simplificar el sistema impositivo para estimular inversión y consumo.
“Devaluar soluciona el problema un par de meses y luego se traslada a inflación; la verdadera competitividad requiere cambios estructurales”, concluye Simonella.
A pocos días de las elecciones, el país enfrenta un panorama económico delicado, condicionado por desequilibrios históricos y la incertidumbre política. La reacción de los mercados dependerá del resultado electoral, pero la capacidad del gobierno de generar consensos y avanzar en reformas será decisiva para transformar la estabilidad financiera en bienestar económico sostenible.





