La industria textil argentina atraviesa un proceso de deterioro estructural del empleo formal que no logró revertirse ni durante los años de fuerte proteccionismo ni con el actual esquema de mayor apertura comercial. Así lo advierte un informe reciente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), que señala que el sector “destruye empleos registrados y crea ocupaciones informales”, al mismo tiempo que encarece el costo de vida de las familias.
Según el documento, el debate público entre proteccionismo y apertura comercial “oculta lo más importante: cómo lograr una integración al mundo eficiente y sostenible”, y plantea que cualquier estrategia de inserción internacional debería ir acompañada por una reforma tributaria y una modernización del régimen laboral.
Uno de los argumentos del Gobierno nacional para avanzar en la apertura es el impacto de los altos precios de la indumentaria. De acuerdo con datos del INDEC citados por IDESA, el rubro prendas de vestir aumentó 47% por encima de la inflación general entre diciembre de 2019 y noviembre de 2023. “Es claro que la protección implica encarecer el costo de vida de todos los argentinos”, sostiene el informe.
Sin embargo, el proteccionismo tampoco logró fortalecer el empleo de calidad en el sector. Las estimaciones elaboradas a partir de datos de la Secretaría de Trabajo y la Encuesta Permanente de Hogares muestran que en 2012 la industria textil contaba con 118.000 asalariados registrados y unos 204.000 trabajadores no registrados y cuentapropistas. Para 2023, los empleos formales se redujeron a 105.000, mientras que la informalidad creció hasta 261.000 personas. En 2025, la tendencia continuó: los asalariados registrados cayeron a 97.000 y los trabajadores informales se mantuvieron en niveles elevados, con 248.000 ocupados.

Además de la pérdida de empleo formal, el informe alerta sobre el deterioro de los ingresos. Entre 2012 y 2025, las remuneraciones reales del sector textil se redujeron un 31%. Para IDESA, la conclusión es contundente: “el proteccionismo implica ropa más cara para todas las familias a los fines de generar empleos informales y con remuneraciones decrecientes”.
En el plano internacional, el documento recuerda que la industria textil se organiza según la especialización de cada país. Mientras que las economías más desarrolladas concentran las etapas de mayor valor agregado —como el diseño y la alta costura—, los países con menores salarios se enfocan en los procesos más intensivos en mano de obra, como la producción y la costura. Argentina, según IDESA, ocupa una posición intermedia dentro de esa cadena global, lo que exige una estrategia más sofisticada que la simple protección del mercado interno .
En ese marco, el instituto propone avanzar hacia una integración internacional “eficiente y sostenible”, que contemple tanto la competitividad de las empresas formales como el impacto social sobre el amplio universo de trabajadores informales, muchos de ellos en situación de vulnerabilidad. Entre las medidas sugeridas se destacan una reforma tributaria que elimine impuestos distorsivos —como Ingresos Brutos, Sellos y el impuesto al Cheque— mediante la creación de un “Súper IVA”, y una modernización laboral que brinde mayor seguridad jurídica y fomente la formalización.
Para IDESA, contraponer apertura y proteccionismo puede servir para la polémica, pero no para resolver los problemas de fondo del sector. “Diagramar una estrategia de integración al mundo eficiente y sostenible es un proceso más complejo, pero conducente para el desarrollo social”, concluye el informe.





