El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) informó que la inflación de enero de 2026 se ubicó entre el 2,53% y el 2,67%, según la metodología utilizada para su cálculo. Bajo la nueva ponderación de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017-2018), el índice fue del 2,53%, mientras que con la metodología vigente del INDEC (ENGHo 2004-2005) alcanzó el 2,67%.
El organismo decidió publicar ambos resultados “con el objetivo de preservar criterios de transparencia estadística, comparabilidad y rigor técnico”, en un contexto marcado por la postergación oficial de la actualización metodológica del IPC.
Más allá de la leve diferencia entre esquemas, el informe advierte que, por cuarto mes consecutivo, el rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas” fue el principal impulsor de la inflación mensual, con una suba del 3,3% en enero.
“Este comportamiento confirma la persistencia de presiones inflacionarias en bienes esenciales”, señala el IETSE, que proyecta una dinámica mensual “difícilmente inferior al 2% durante el primer cuatrimestre del año”, aun en un escenario de desaceleración nominal.
Pobreza e indigencia: cuánto necesita un hogar para no ser pobre
La medición por ingresos elaborada por el instituto ubicó la línea de pobreza para un hogar tipo en:
-
$1.717.152, según la metodología ENGHo 2017-2018
-
$1.719.496, con la ENGHo 2004-2005
En tanto, la línea de indigencia alcanzó los $933.870 para una familia de cuatro integrantes.
Estos valores, advierte el informe, “continúan evidenciando el elevado costo de acceso a bienes y servicios esenciales y los desafíos estructurales que enfrentan amplios sectores de la población para sostener condiciones mínimas de bienestar”.

Seguridad alimentaria en retroceso
Uno de los capítulos más críticos del relevamiento corresponde a los indicadores sociales de los hogares, a partir de una encuesta realizada sobre 2.500 casos efectivos en la provincia de Córdoba.
Los resultados muestran un deterioro sostenido de la seguridad alimentaria:
-
El 57% de los hogares no pudo acceder plenamente a la Canasta Básica Alimentaria.
-
Entre quienes sí lograron cubrirla, el 71,7% necesitó asistencia estatal, directa o indirecta.
-
En el 11,1% de los hogares, al menos un integrante comió una sola vez al día o directamente dejó de alimentarse en algún momento del mes.
-
El 20,3% debió pedir alimentos o ayuda económica para poder comer.
-
El 21,5% se quedó sin alimentos en algún momento de enero.
-
El 31,4% reportó situaciones de hambre no satisfecho.
-
El 51,9% redujo las ingestas diarias, siendo la cena la comida más frecuentemente eliminada.
-
El 88,1% de los hogares financió la compra de alimentos con tarjeta de crédito, fiado o dinero prestado; solo el 10,9% pudo afrontar esos gastos sin endeudarse.
“La seguridad alimentaria se encuentra crecientemente sostenida sobre mecanismos de endeudamiento y asistencia pública”, concluye el informe, que describe un escenario de alta vulnerabilidad estructural.
Consumo en caída y comercios bajo presión
El deterioro del poder adquisitivo también se refleja en la actividad comercial. Durante enero de 2026, las ventas minoristas de alimentos en volumen cayeron un 8,2% interanual, profundizando la tendencia contractiva observada en el último trimestre de 2025.
Según el IETSE, la combinación de inflación persistente y salarios que no logran recomponerse “continúa limitando la capacidad de consumo de los hogares”. Al mismo tiempo, se observa una creciente sustitución hacia productos de menor calidad, reducción de cantidades compradas y mayor uso de financiamiento comercial, lo que presiona sobre la rentabilidad de pequeños y medianos comercios.
Un escenario de transición
En sus consideraciones finales, el instituto reconoce que la desaceleración inflacionaria registrada durante 2025 constituye un dato relevante desde el punto de vista macroeconómico. Sin embargo, advierte que ese proceso “aún no logró trasladarse a los indicadores sociales ni a la dinámica del consumo interno”.
“La coexistencia de inflación persistente, recomposición tarifaria, caída del poder adquisitivo y contracción del consumo configura un escenario de transición económica”, señala el informe, en el que “los costos del ajuste continúan recayendo con mayor intensidad sobre los sectores medios y vulnerables”.
En ese marco, el IETSE subraya la necesidad de políticas públicas que compatibilicen la estabilidad macroeconómica con la recuperación del ingreso real, la reactivación del mercado interno y la sostenibilidad del entramado productivo y comercial.





