La economía argentina se encamina hacia 2026 con una estrategia marcada por la disciplina fiscal y la estabilización macroeconómica. Según el analista Salvador Di Stéfano, el Gobierno mantendrá un enfoque restrictivo para capitalizar el Banco Central, reducir la inflación y bajar las tasas de interés, lo que implicará un peso más apreciado frente al dólar.
En este proceso, el resultado fiscal mensual ya muestra superávit, el BCRA avanza en su fortalecimiento patrimonial y la deuda pública se encamina a una reestructuración voluntaria. El objetivo: postergar pagos de capital y ofrecer nuevos bonos a largo plazo con cupones altos, estimados en torno al 9% anual, para atraer al mercado. Este mecanismo, advierte Di Stéfano, aumentará la cuenta de intereses y exigirá un mayor esfuerzo fiscal.
Metas con el FMI y presión tributaria
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional establece que el superávit fiscal primario alcance 1,6% del PBI en 2025, 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027. Esto limita la posibilidad de bajar impuestos, salvo que crezca la inversión y la base imponible. Los tributos con mayores chances de ser eliminados son las retenciones y el Impuesto al Cheque, que representan juntos el 2,6% del PBI. Para concretarlo, el Estado debería generar un ajuste adicional del 3,5% del PBI.

Impacto cambiario y competitividad
La combinación de mayores reservas líquidas y una base monetaria estable empujaría a la baja el dólar de equilibrio. Este escenario, junto con inversiones en tecnología e innovación, podría sostener la competitividad de las exportaciones a pesar de la apreciación del peso.
Viento de cola internacional
El contexto externo podría jugar a favor: se proyecta que la Reserva Federal de Estados Unidos inicie en septiembre de 2025 un ciclo de bajas de tasas, que culminaría a mediados de 2026, pasando del rango actual de 4,25%-4,5% a 3%-3,25%. Esto mejoraría el acceso a financiamiento para mercados emergentes como Argentina. Además, la baja de tasas podría reactivar el precio de los granos, beneficiando la balanza comercial.
Claves de corto plazo
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El peso podría apreciarse por debajo de $1.300, recuperando niveles previos a la suba post desarme de las LEFI.
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Tasas de interés en pesos atractivas, incentivando la venta de dólares.
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Acciones con balances moderados, pero con oportunidades de compra ante caídas.
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Inflación de julio proyectada en torno al 2% mensual a nivel nacional, menor que el 2,5% registrado en Capital Federal.
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Crecimiento de depósitos en dólares y rendimientos altos de bonos soberanos.
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Expectativa por la licitación de letras en pesos del 13 de agosto, clave para sostener la calma financiera.
En síntesis, Di Stéfano ve a la Argentina frente a un 2026 de transición fiscal y monetaria, con oportunidades abiertas por el contexto global, pero con desafíos internos para sostener la solvencia y evitar que la apreciación del peso erosione la competitividad exportadora.





