Desde General Cabrera, en el sur de Córdoba, Maniagro consolida su posición como uno de los principales jugadores de la industria del maní en la Argentina, con un modelo de negocios basado en la integración vertical, la escala productiva y una fuerte orientación exportadora. La compañía fue una de las nominadas en la terna Empresa Agroindustrial del Año en el certamen El Empresario del Año y los Mejores de 2025, que organiza la editorial Punto a Punto, una distinción que reflejó el desempeño de un ejercicio marcado por desafíos productivos y macroeconómicos.
“Fue un buen año, tal vez no tanto por los rindes, pero es algo que se está acomodando y pinta bien para el 2026”, resume Gastón Cavigliasso, coordinador de Marketing y Desarrollo de Maniagro. La firma procesa anualmente alrededor de 120.000 toneladas de maní y controla unas 70.000 hectáreas productivas, con una estructura que emplea de manera directa a 550 personas.
Uno de los diferenciales del negocio es su grado de integración. Maniagro produce desde la semilla hasta el producto final, que comercializa tanto a granel para exportación como en el mercado interno, donde participa con snacks y granolas bajo marcas propias. Esa estrategia le permite capturar valor a lo largo de toda la cadena y reducir la exposición a la volatilidad de los precios internacionales de los commodities.

Como ocurre con la mayor parte del sector, el grueso del negocio está puesto en el exterior. Aproximadamente el 80% de la producción se exporta a granel, con destinos que incluyen Bélgica, España, Holanda, Sudáfrica, Reino Unido, Polonia y países de Medio Oriente, entre otros mercados. “El 20% restante se vuelca al mercado interno, donde todavía hay mucho por crecer respecto a productos con valor agregado”, explica Cavigliasso.
En esa línea, la compañía avanzó en los últimos años en la adquisición de Croppers y GoNatural, dos marcas orientadas al consumo final. “La idea fue cerrar el ciclo de la cadena productiva. Les pusimos todo nuestro potencial industrial y hoy estamos exportando a la mayoría de los países de América Latina, con muy buenas perspectivas de seguir creciendo”, detalla el ejecutivo. El foco está puesto en desarrollar productos con mayor elaboración y posicionamiento de marca, tanto en el mercado local como en la región.
El contexto macroeconómico y político de 2025 no estuvo exento de tensiones, aunque desde la empresa destacan la resiliencia del sector. “La industria del maní es muy segura, pero el ruido de la política interfiere, más si la macro no es muy estable. De todas formas, la industria sigue su propio camino y nosotros avanzamos, siempre. Se invierte mucho para ganar nuevos mercados”, afirma Cavigliasso.
Con la mirada puesta en la próxima campaña y en un 2026 que aparece con mejores perspectivas productivas, Maniagro apuesta a profundizar su perfil exportador y a seguir ampliando la participación de productos con valor agregado, una estrategia que busca combinar volumen, diversificación y presencia internacional en un negocio cada vez más competitivo.





