La Argentina en general, y Córdoba en particular, han vivido demasiado tiempo de espaldas a ese gigante. Sin embargo, el mercado chino es hoy el más grande del planeta, con una clase media de cientos de millones de personas que demandan alimentos, bebidas, experiencias culturales y productos de calidad. El desafío no es menor: requiere conocimiento, estrategia y decisión.
En esta nota exploramos las oportunidades ganadas y perdidas, los antecedentes históricos de apertura, el rol de ferias como Cantón, Yiwu, CIIE y SIAL, las lecciones de países vecinos como Chile y Perú, y los productos concretos que Córdoba puede y debe colocar en las góndolas chinas.
El mosaico chino: un mercado que no es uno, sino mil. El error más común es pensar en China como un mercado único y homogéneo. La realidad es que se trata de un mosaico cultural y generacional. Cada región tiene tradiciones culinarias distintas, desde los sabores picantes de Sichuan hasta los pescados y mariscos de Shanghái. Cada generación muestra hábitos de consumo diversos: los jóvenes urbanos buscan vinos, cervezas extranjeras, helados y snacks internacionales; los adultos de mediana edad valoran más la medicina tradicional, algunas de cuyas hierbas se encuentran en Argentina, los cálculos biliares de las vacas y los alimentos saludables; los mayores priorizan la seguridad y la trazabilidad.
Esa diversidad es una oportunidad para Córdoba: significa que hay múltiples puertas de entrada, no una sola. Desde el vino tinto, el pan y los helados hasta los popcorn, las legumbres, las proteínas vegetales y los productos para la medicina tradicional, todo tiene un espacio en algún segmento del mercado chino.

El boom de las ferias: embajadas comerciales globales. En el comercio con China hay una palabra clave: ferias. Son las plataformas donde se hacen y deshacen negocios, donde se construyen relaciones de confianza y donde se entienden las tendencias del consumo.
- La Feria de Cantón (Guangzhou): la más grande del mundo, con pabellones infinitos donde se negocia de todo: desde electrodomésticos hasta maquinaria pesada, pasando por textiles, autopartes y productos de consumo masivo.
- Yiwu: considerada la capital mundial de la internacionalización, con showrooms de más de 60.000 fábricas abiertas todo el año.
- CIIE (China International Import Export) en Shanghái: destinada a los exportadores. Allí el vino cordobés, los quesos, los aceites y las proteínas vegetales tienen su escenario perfecto.
- SIAL China: feria especializada en alimentos y bebidas, termómetro del consumo de la clase media china, ideal para el maní, las legumbres, los vinos y los aceites.
Consumidores que “votan con los pies”… y con el e-commerce. Los argentinos ya demostraron que, frente a precios altos y falta de opciones, buscan alternativas afuera. Hoy, ese voto se trasladó al mundo digital: millones compran en Shein, Temu o Aliexpress. Esto muestra que el e-commerce es un canal irreversible.
¿Por qué no usar esos mismos canales para vender productos argentinos en China? Plataformas como Alibaba, JD.com o Pinduoduo permiten llegar a cientos de millones de consumidores chinos.
Córdoba y su potencial exportador. Córdoba no es sólo soja y autos. Tiene un abanico de productos con potencial en China:
- Lácteos (leche en polvo, quesos especiales).
- Vinos y cervezas con denominación de origen.
- Proteínas vegetales (soja texturizada, aceites).
- Cárnicos con certificaciones halal.
- Snacks y golosinas.
- Legumbres y cereales.
- Hierbas medicinales.
- Agua mineral y jugos premium.
- Caballos de polo.
- Helados argentinos.
El desafío es claro: producir no basta, hay que adaptar packaging, etiquetado, campañas en redes chinas y distribución.





