El presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), Luis Macario, analizó el escenario actual de la industria argentina y sostuvo que la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional representa una oportunidad clave para modernizar el mercado de trabajo, aunque advirtió que su impacto será limitado si no se avanza en una agenda más amplia de competitividad que incluya reforma impositiva, acceso al crédito e infraestructura.
“La normativa laboral vigente responde a un país de los años setenta. Hoy estamos discutiendo inteligencia artificial con reglas pensadas para otra era”, afirmó Macario en su paso por el programa radial “6 en Punto”, quien consideró que el debate actual abre una ventana inédita para actualizar el marco legal y reducir la informalidad estructural.
Reforma laboral y mercado de trabajo
Desde la mirada de la UIC, el principal problema del mercado laboral argentino no es la pérdida de derechos sino la magnitud de la informalidad. Según Macario, entre el 40% y el 50% de la población económicamente activa trabaja por fuera del sistema formal o bajo esquemas de “monotributismo encubierto”.
“Ahí está el verdadero drama: trabajadores sin derechos, sin cobertura y sin seguridad social. El sistema actual fracasó en proteger a casi la mitad de la fuerza laboral”, señaló. En ese sentido, sostuvo que parte de la resistencia a la reforma no responde a la defensa de los trabajadores sino a la preservación de privilegios.
Uno de los puntos centrales que destaca el sector industrial es la necesidad de que la reforma no tenga efectos retroactivos. “La ley tiene que ir hacia adelante y aplicarse solo a nuevas contrataciones. De lo contrario, se corre el riesgo de una catarata de juicios que paralice cualquier intento de generación de empleo”, advirtió.
Macario comparó el momento actual con el intento de democratización sindical impulsado por Raúl Alfonsín en 1983 a través de la llamada Ley Mucci. “Desde entonces no hubo una oportunidad real de discutir el sistema laboral. Hoy el trámite en el Senado representa una chance histórica que no deberíamos desperdiciar”, afirmó.

Competitividad: una agenda pendiente
Más allá de la reforma laboral, el titular de la UIC remarcó que el crecimiento del empleo formal dependerá de una recuperación macroeconómica sostenida y de mejoras estructurales en la competitividad.
“El empleo no va a crecer solo por cambiar una ley. Las empresas necesitan condiciones para invertir y producir”, sostuvo.
En materia tributaria, describió al sistema actual como “irracional y regresivo”. “Tenemos más de 150 impuestos, pero solo diez explican el 90% de la recaudación. El resto distorsiona y encarece la actividad”, explicó. Entre los más cuestionados mencionó el IVA del 21%, Ingresos Brutos, el impuesto a los débitos bancarios —“que nació como transitorio y se volvió permanente”— y los derechos de exportación, a los que calificó como “confiscatorios”, especialmente para la agroindustria.
Otro eje crítico es el financiamiento. “El crédito es el oxígeno de las empresas, y en Argentina prácticamente no existe”, afirmó. Mientras el crédito representa alrededor del 10% del PBI, en países como Brasil o Chile supera el 80%, una brecha que limita la inversión productiva.
Infraestructura y obra pública
Macario también expresó preocupación por la paralización de la obra pública bajo el argumento de combatir la corrupción. “Hay que eliminar la corrupción, no la obra pública”, planteó, y enumeró déficits que impactan directamente en la competitividad: falta de gas en invierno, problemas de abastecimiento eléctrico en verano, deterioro de rutas clave para el comercio exterior y una hidrovía con calado insuficiente.
“Hoy los barcos no pueden salir cargados a pleno desde nuestros puertos y tienen que completar carga en otros países. Eso encarece los costos y nos resta competitividad”, explicó.

Integración al mundo: ni cierre ni apertura indiscriminada
En comercio exterior, la UIC propone una estrategia de integración gradual y equilibrada. “La Argentina no puede seguir pendulando entre el proteccionismo extremo y la apertura sin reglas”, sostuvo Macario.
El concepto que impulsa el sector es el de “apertura inteligente”, basada en la reciprocidad. “Si queremos vender al mundo, tenemos que aceptar importaciones. Toda negociación implica concesiones”, afirmó, aunque aclaró que la apertura debe avanzar al mismo ritmo que mejora la competitividad local.
En ese marco, identificó a China como uno de los principales desafíos globales. “Compite con una escala enorme y con normativas laborales mucho más laxas, lo que le permite ofrecer precios muy bajos. Es imposible competir sin una estrategia clara”, advirtió.
Para la Unión Industrial de Córdoba, la Argentina atraviesa un punto de inflexión. La reforma laboral aparece como una condición necesaria para reducir la informalidad y modernizar el empleo, pero no suficiente para revertir años de estancamiento.





