Por Eduardo Bocco. Esta es la última nota basada en especulaciones que se escribirá en esta revista digital, ya que en el último minuto del próximo sábado sólo habrá certezas cuando se presenten las listas de candidatos a diputados nacionales que competirán en la elección del domingo 26 de octubre.
La mayor duda la generó el justicialista Juan Schiaretti, quien jugó a las escondidas todo lo que pudo, antes de reconocer en privado que comandará las listas de la alianza Provincias Unidas. Con eso logró que todo el mundo hablara de él sin que tuviera que pronunciar una palabra ni arriesgar una definición.
Habría que preguntarse cuánto hace que no habla Schiaretti más allá de sus mensajes ante militantes, sectores de la producción o grupos de poder en los que disparó sus flechas contra el gobierno del presidente Javier Milei, cosa que no había hecho desde que el libertario asumió sus funciones, el 10 de diciembre de 2023.
Ahora, Schiaretti planteó un nuevo acertijo: la postulante número dos y allí desparramó en un paño varios nombres: la vicegobernadora Myrian Prunotto, la ministra de Ambiente Victoria Flores, la economista Diana Mondino y, sin dar demasiadas pistas, habló de “una intendenta” o alguna otra “ministra”.
Postulante taquillero
En realidad, este juego no generó demasiadas expectativas. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el único candidato taquillero es el exgobernador, de modo que debajo de él existirá un bloque compacto sin demasiados elementos que permitan sorprender a la opinión pública o, inclusive, al electorado.
Hoy se dice que la segunda de la lista de Provincias Unidas será Prunotto y que no será una candidata testimonial, sino que se irá a radicar parcialmente a la ciudad de Buenos Aires para ejercer su función.
Dicen que a Mondino la descartó porque no la vio con la voluntad suficiente como para meterse en el barro de una campaña electoral.
Apareció el nombre de Flores, pero su esposo Miguel Siciliano también podría ser con lo cual uno de los dos tenía que resignar la aspiración. Y finalmente se inclinó por dejar a la ministra en su cargo y posiblemente mover al legislador al Congreso de la Nación.
En realidad, la candidata más importante era Natalia de la Sota, pero eligió salir de su zona de confort en el justicialismo y avanzó con una propuesta que la tiene como líder. Tomó un riesgo concreto al encabezar una alianza con partidos vinculados al kirchnerismo. En realidad, se menta que detrás de esto está Sergio Massa, quien luce enojadísimo con Schiaretti, a quien acusa de haber impedido que ganara en primera vuelta en 2023, con sus fuertes cuestionamientos al programa de gobierno de Alberto Fernández, del cual el tigrense era ministro de Economía.
Ramón Mestre le ganó la partida a De Loredo y será aspirante a la Cámara de Diputados representando a la boleta 3, un clásico del radicalismo.

¿Juez, el invitado que nadie esperaba?
Los libertarios de Milei dieron mil vueltas y su ranking de candidatos tuvo mil modificaciones, la mayoría de las cuales tenía al radical Rodrigo de Loredo como eje, pero finalmente el actual diputado desbarrancó y ahora debe elegir entre un deshonroso tercer puesto o la nada misma. En principio elegiría no estar para evitar la humillación. A partir de allí se abrió un juego confuso que terminó imponiendo al actual diputado, Gabriel Bornoroni, a quien no se le vence el mandato, pero renunciaría o pediría licencia para presentarse otra vez.
Cuando las luces parecían apagarse reapareció Juez, firmó la alianza y ahora buena parte de la política se fija en él. Este diario informó que habrá un juecista en la boleta libertaria. ¿Y si ese juecista es Juez? De manera tibia, la hipótesis se descarta, pero se habla mucho. Las reacciones van desde “sería desopilante” a “tal vez sea el único que puede medirse con Schiaretti a cara de perro”.
Por ahora, en el Frente Cívico lo niega en voz baja o mantienen un silencio inquietante. La llegada del senador a la boleta de La Libertad Avanza es lo que queda para desatar la madeja.





