El Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por la consultora Zentrix expone un clima social atravesado por contrastes: mientras crece levemente el optimismo sobre la economía personal, se mantiene la desconfianza sobre la marcha general del país y se profundiza la polarización política, tanto en temas locales como internacionales.
Con una muestra nacional de 1.094 casos relevados entre el 7 y el 18 de enero, el estudio analiza percepciones económicas, expectativas a futuro, posicionamientos geopolíticos e imagen de dirigentes.
Más argentinos se sienten de clase baja
Uno de los datos más contundentes del informe es la autopercepción social: el 50,8% de los encuestados se ubica en la clase baja, mientras que el 38% se considera clase media y apenas el 9,5% se identifica con la clase alta. El corrimiento hacia estratos más bajos se consolidó en los últimos meses, reflejando el impacto sostenido de la crisis sobre la estructura social.
Mejora leve en lo personal, pero el país sigue en rojo
La evaluación de la economía muestra una brecha clara entre la experiencia individual y la mirada colectiva.
A nivel personal, el 38,8% considera positiva su situación económica actual, superando tanto a quienes la califican como negativa (30,6%) como a quienes la ven regular (30,6%). Se trata del nivel más alto de optimismo personal desde mediados de 2025.
Sin embargo, cuando la pregunta se traslada al plano nacional, el panorama se oscurece: el 48,2% define la situación económica del país como negativa, frente a un 31,4% que la evalúa positivamente. Aunque la negatividad bajó respecto de meses anteriores, sigue siendo la percepción predominante.
Inflación: el principal factor de malestar
El frente más sensible sigue siendo el poder adquisitivo. Tres de cada cuatro argentinos (74,7%) afirman que su salario no le está ganando a la inflación.

En paralelo, la credibilidad de las estadísticas oficiales muestra señales mixtas: el 56,4% desconfía de que el dato de inflación del INDEC refleje lo que vive en su economía cotidiana, aunque un 41,4% sí considera que los números oficiales se ajustan a su realidad, marcando una leve mejora en la confianza.
Expectativas 2026: polarización total
El año que comienza no genera consensos. El 47,4% tiene expectativas positivas sobre la economía argentina en 2026, mientras que el 48% anticipa un escenario negativo. El empate técnico refleja una sociedad partida en dos.
Además, el pesimismo se muestra más intenso que el optimismo: el grupo de “muy pesimistas” (39,6%) supera al de “muy optimistas” (27,4%), lo que sugiere que, aun con señales de mejora, el humor social sigue cargado de incertidumbre.

Venezuela: la grieta también es internacional
La política exterior aparece como un nuevo terreno de polarización. Frente a un eventual conflicto con intervención de Estados Unidos en Venezuela, las posiciones se alinean casi de forma automática con la identidad política local.
Entre votantes oficialistas predomina con fuerza la postura de apoyar a Estados Unidos, mientras que entre opositores prevalece la idea de condenar la intervención y defender la soberanía venezolana. Solo alrededor de uno de cada cinco en ambos espacios opta por la neutralidad.
La percepción de impacto económico también se divide: el 45,8% cree que una crisis en Venezuela afectaría a la Argentina, frente a un 40,4% que considera que no tendría consecuencias relevantes. Aquí también el voto de 2025 funciona como línea divisoria.
Imagen de dirigentes: Milei y Kicillof, con fuerte rechazo
El estudio también midió la imagen de figuras políticas nacionales y encontró altos niveles de rechazo.
Javier Milei presenta un 48,3% de imagen negativa, frente a un 45% de imagen positiva y 6,6% regular, configurando un escenario de fuerte polarización. Axel Kicillof, en tanto, registra un nivel de imagen negativa aún mayor: 59,4%, mientras que su imagen positiva alcanza el 31,6%.
Un país que mejora de a poco, pero no se convence
El MOP de Zentrix muestra una sociedad que empieza a registrar pequeñas mejoras en lo personal, pero que todavía no logra trasladar esa sensación al plano colectivo. La inflación sigue siendo el principal límite para consolidar el optimismo, y la polarización política —interna y externa— continúa estructurando las percepciones.
En 2026, más que un clima de recuperación plena, lo que aparece es un empate entre la esperanza y el temor.





