El sector industrial pyme volvió a encender las luces de alarma. Industriales Pymes Argentinos (IPA) reclamó al Gobierno una “urgente redefinición del perfil económico” y advirtió que, sin un plan productivo, la Argentina corre el riesgo de estabilizarse en un escenario de bajo crecimiento, caída del empleo y deterioro social.
“El país puede quedar atrapado en un equilibrio bajo y socialmente regresivo”, alertó el presidente de IPA, Daniel Rosato, al presentar el último informe del Observatorio IPA, elaborado por el economista Federico Vaccarezza. Según la entidad, la estabilización de algunas variables macroeconómicas no logró traducirse en una recuperación de la actividad industrial ni del mercado interno.
Rosato fue contundente: “Las estadísticas avalaron las advertencias que habíamos hecho. Se estabilizó la macroeconomía, pero se dejó en el subsuelo a la producción nacional”.
El dirigente señaló que durante el último año se destruyeron casi 70.000 puestos de trabajo y que, desde diciembre de 2023, la pérdida de empleos registrados supera los 300.000.
Para IPA, el escenario actual es “muy sombrío” para las pymes industriales, aunque aún consideran que hay margen para corregir el rumbo. “Todavía hay tiempo de salvar a miles de fábricas y evitar que el derrumbe del empleo formal derive en una crisis social de mayor escala”, sostuvo Rosato.

Una economía “a dos velocidades”
El informe del Observatorio IPA describe un modelo económico con comportamientos muy dispares entre sectores. Mientras algunas actividades vinculadas al agro, los servicios financieros y los rubros exportadores mostraron expansión estadística, la industria, el comercio y la construcción —núcleo del mercado interno— continuaron en retroceso.
Ese esquema, señala el estudio, explica por qué el crecimiento del PBI no se tradujo en una mejora perceptible para la mayoría de la población ni en una recuperación del entramado pyme. “La brecha productiva explica por qué el rebote económico no derramó sobre el empleo ni sobre la estructura industrial”, remarca el documento.
Inflación, salarios y consumo
IPA también cuestionó la sostenibilidad del proceso de desinflación. Según el informe, la baja inicial de precios no logró consolidarse y la inflación acumulada de 2025 cerró en 31,5%, impulsada por regulados, servicios y alimentos.
La falta de recomposición del ingreso real y el acceso limitado a crédito impidieron que la desaceleración inflacionaria se validara desde la economía cotidiana. “Sin un anclaje claro de expectativas y con tarifas pendientes de ajuste, la meta oficial de llevar la inflación al 15% en 2026 enfrenta crecientes dudas”, advierte el trabajo.
El deterioro del poder adquisitivo impactó de lleno en el consumo masivo, que volvió a mostrar caídas interanuales, mientras que muchas familias recurrieron al endeudamiento para sostener gastos corrientes.

Industria en recesión
La industria fue, según IPA, el sector más golpeado. Tras un rebote técnico en la primera parte del año pasado, la actividad encadenó cinco meses consecutivos de caídas interanuales y cerró el año con dos trimestres en recesión.
Las pymes industriales enfrentan un combo adverso: bajo consumo, mayor apertura importadora, costos financieros elevados y presión impositiva. “Para las pymes, 2025 volvió a ser un año perdido en términos de inversión y empleo”, sostiene el informe.
Las claves que definirán 2026
De cara al nuevo año, el Observatorio IPA identifica tres variables críticas: el salario real, la dinámica de las importaciones y el nivel de las tasas de interés. Sin una mejora del poder adquisitivo ni crédito productivo accesible, la reactivación del consumo seguirá siendo débil y segmentada.
Además, advierten que una mayor competencia de productos importados podría seguir desplazando producción local, mientras que el alto costo financiero desincentiva la inversión.
“Para que 2026 no sea el tercer año consecutivo sin expansión real del mercado interno, será necesario recomponer ingresos, facilitar el crédito y redefinir el perfil productivo”, concluye el informe. De lo contrario, advierte IPA, la economía podría quedar estancada en una estabilidad frágil, con menos industria, menos empleo y mayor desigualdad.





