La startup portuguesa Sensei está liderando un cambio de paradigma en el mundo del comercio minorista. Con su tecnología basada en inteligencia artificial, visión computacional y machine learning, la empresa transforma tiendas físicas tradicionales en espacios completamente autónomos, donde los clientes pueden ingresar, elegir sus productos y salir sin necesidad de pasar por caja.
“Nuestro objetivo es cambiar todo sin cambiar nada”, resume José María Duarte, Head de Operaciones de Sensei, quien explica cómo la tecnología permite una experiencia de compra sin fricciones y qué oportunidades abre para los retailers y las marcas.
Sensei nació hace ocho años con una ambición clara: desarrollar el futuro del retail digital. Su propuesta de valor se basa en brindar visibilidad total sobre lo que ocurre dentro de una tienda, algo que tradicionalmente ha sido una “caja negra” para los comerciantes. Gracias a sensores, cámaras y algoritmos inteligentes, Sensei puede generar en tiempo real un basket virtual, reconociendo automáticamente qué productos toma el cliente de la góndola.
«Ya no hace falta escanear artículo por artículo: al llegar al punto de pago, el sistema ya sabe exactamente lo que el cliente ha elegido«, explica Duarte. La experiencia, sin embargo, es casi idéntica a la tradicional: el cliente sigue recorriendo las góndolas y tomando productos como siempre. La diferencia está en el pago, que ocurre sin interacción.
Datos, eficiencia y valor agregado
El impacto de esta tecnología va más allá del consumidor. Para las operaciones internas y las marcas, la tienda se convierte en una fuente de datos valiosa. Sensei puede informar en tiempo real sobre el comportamiento de los clientes dentro del local: cuánto tiempo permanecen en cada zona, qué productos miran, cuáles ignoran, y en qué momento se produce una compra.
«Esto permite optimizar el stock, anticiparse a quiebres de góndola y ofrecer insights valiosos a las marcas sobre el comportamiento del shopper en el punto de venta», destaca el ejecutivo. Así, la inteligencia artificial no solo automatiza procesos, sino que mejora la toma de decisiones comerciales.
Aunque el sistema automatiza el armado del basket y el checkout, las tiendas Sensei siguen requiriendo personal. “No tenemos robots que repongan productos ni que atiendan a los clientes. Lo que hacemos es liberar a los empleados de tareas repetitivas para que puedan enfocarse en tareas de mayor valor”, explica Duarte.
En Europa, donde los retailers enfrentan dificultades crecientes para contratar y retener personal para las cajas, esta propuesta cobra aún más relevancia. Además, ofrece una respuesta más eficiente que el self-checkout, que suele generar experiencias frustrantes para los clientes y mayores tasas de hurto.

Un desarrollo con expansión global
El camino para llegar a este punto no fue fácil. La empresa invirtió cuatro años de desarrollo antes de lanzar su primera tienda autónoma en Lisboa, en asociación con la cadena Continente. En ese primer modelo, los clientes debían escanear una tarjeta o usar una app para ingresar, pero con el tiempo la experiencia se volvió aún más fluida, eliminando fricciones.
Hoy, Sensei tiene más de 100 puntos de venta activos en Portugal, España, Francia, Italia y Brasil. Este último fue el primer paso en Latinoamérica, y aunque no hay planes inmediatos para Argentina, la empresa no descarta una expansión futura a mercados como Chile, Colombia o México.
Tecnología sin marca, pero con negocio
A diferencia de Amazon Go, Sensei no opera tiendas propias. Su modelo de negocio es B2B: instalan su tecnología en tiendas de grandes cadenas, que conservan su identidad de marca. “No existe una tienda llamada Sensei. Nosotros proveemos la tecnología, pero la tienda sigue siendo Carrefour, Disco, Jumbo o quien sea”, señala Duarte.

Este enfoque reduce las barreras de entrada para los retailers interesados y convierte a Sensei en un socio tecnológico, más que en un competidor.
Sensei representa una de las puntas de lanza en la transformación del retail global. Su propuesta combina comodidad para el consumidor, eficiencia para las operaciones y datos estratégicos para las marcas, en un formato que respeta la experiencia de compra tradicional y al mismo tiempo la mejora radicalmente.
“El futuro del retail es autónomo y está impulsado por inteligencia artificial”, concluye Duarte.





