El 2026 se perfila como un año decisivo para los mercados emergentes y, en particular, para la Argentina. Un escenario internacional de tasas en descenso, precios de materias primas en alza y una reducción del riesgo país podría configurar un contexto inédito para los activos de riesgo.
Según el analista Salvador Di Stefano, la Reserva Federal de Estados Unidos transita un “sendero a la baja” en los tipos de interés, un movimiento que favorecerá a los mercados emergentes. “Los mercados mundiales mostrarán un cambio estructural. El riesgo emergente se ubicará en niveles extraordinariamente bajos”, anticipó.
El factor Hassett y el giro de la Fed
El presidente Donald Trump nominó a Kevin Hassett como próximo titular de la Reserva Federal, una señal que los mercados leen como un giro hacia tasas más bajas y un mayor sesgo procrecimiento. Di Stefano explicó que Hassett “pregona tasas más bajas, priorizando actividad y crecimiento, y es proclive a desregular profundamente la economía”.
En ese contexto, las commodities podrían alcanzar valores superiores a los actuales. “Con un escenario de tasas bajas en 2026, no debería resultar extraño que las materias primas suban”, señaló. Para la Argentina, esto coincidiría con una cosecha récord, un factor clave para la llegada de dólares y el alivio de presiones cambiarias.

Energía en alza: gas y petróleo juegan a favor
El analista destacó también el impulso del sector energético. El gas superó esta semana los US$ 5 por millón de BTU, un precio considerado “sumamente atractivo” y que refuerza la viabilidad de los proyectos en marcha. “Esto potencia los desarrollos energéticos en Argentina”, aseguró.
Un 2026 con inflación y dólar bajo control
Las principales consultoras económicas proyectan para los próximos 12 meses una inflación del 21,3%, una devaluación del 16,1% y una inflación en dólares del 4,5%. El tipo de cambio esperado para fin de 2026 se ubica en $1.683, dentro de las bandas establecidas por el Banco Central.
Sin embargo, Di Stefano planteó que los pronósticos suelen sobrestimar los desequilibrios. “No descartamos que la inflación se ubique por debajo de esa marca, y lo mismo podría ocurrir con el tipo de cambio”, afirmó, al señalar que su visión es “muy optimista” para 2026.

El comercio exterior también mostraría señales positivas: las exportaciones alcanzarían los US$ 90.320 millones y las importaciones los US$ 81.614 millones, lo que dejaría un superávit comercial de US$ 8.706 millones. El crecimiento estimado es del 3,4% y el resultado fiscal primario se ubicaría en $15.157 millones.
Bonos subnacionales en alza y la señal del mercado
El mercado financiero ya empieza a descontar el nuevo escenario. La Ciudad de Buenos Aires colocó un bono a siete años por US$ 600 millones al 7,8%; Córdoba, otro a siete años por US$ 725 millones al 9,75%; y Santa Fe emitió un título a nueve años por US$ 800 millones al 8,1%.
Lo llamativo es que estos rendimientos se ubican por debajo de los bonos soberanos. “Es muy loco, pero los estados subnacionales y las empresas colocan bonos a tasas inferiores a los rendimientos de los bonos nacionales”, dijo Di Stefano. El AL35, por ejemplo, rinde 10,1%. Para el analista, esto demuestra que “estamos ante un escenario de suba de los bonos nacionales”.
La baja reciente en la tasa en pesos también reorienta la estrategia de inversión. “Todos los caminos conducen a las acciones”, sentenció.
Di Stefano sintetizó así la estrategia para el año próximo:
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“La inversión en activos de riesgo es la mejor alternativa en momentos en donde la tasa mundial y local tomarán un sendero bajista.”
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En bonos en dólares, “los más largos son la mejor alternativa”, y no descarta que Argentina vuelva pronto a los mercados de crédito.
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En acciones, el “tridente ofensivo” está claro: VISTA, Pampa Energía e YPF, con Mercado Libre como la estrella creativa del equipo.
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“Lo venimos planteando hace tiempo: las acciones y bonos son la mejor inversión del momento. Para 2026, los mercados mundiales —y en especial Argentina— dejarán grandes utilidades a los inversores.”





