Argentina volvió a quedar entre los países más difíciles del mundo para hacer negocios. El dato surge del Global Business Complexity Index 2026, un relevamiento internacional elaborado por TMF Group que analiza las trabas regulatorias, fiscales y operativas que enfrentan las empresas en 81 economías.
El país pasó del puesto 11 al 9 en el ranking global y regresó así al grupo de los diez mercados más complejos para invertir y operar. El informe pone el foco especialmente en la inestabilidad normativa, la carga administrativa y la falta de previsibilidad como algunos de los principales obstáculos para el sector privado.
La medición evalúa variables vinculadas con impuestos, administración societaria, regulaciones laborales, contabilidad y exigencias de compliance. A diferencia de otros rankings económicos, no busca medir potencial de crecimiento, sino cuán complejo resulta para una empresa desenvolverse dentro de cada sistema.
Dentro de América Latina, Argentina comparte el grupo de países más complejos junto a Brasil, México, Colombia, Bolivia y Perú. En contraste, Dinamarca, Hong Kong y Países Bajos aparecen entre las economías más simples y previsibles para operar.
Cambios constantes y costos crecientes
Uno de los ejes centrales del informe es el impacto que generan las modificaciones permanentes de reglas sobre las empresas. Desde TMF Group señalaron que la dificultad no pasa solamente por la presión impositiva o la burocracia tradicional, sino por la necesidad constante de adaptar procesos frente a nuevas normativas.
Jorge Sodano, Country Head de TMF para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, explicó que “la frecuencia con la que cambian las reglas obliga a rehacer procedimientos internos, incrementa costos y complica la planificación de largo plazo”.
Según el ejecutivo, la complejidad argentina responde a una combinación de factores: regulaciones cambiantes, mayores exigencias de cumplimiento corporativo y estructuras fiscales y laborales acumuladas durante años.
Aun así, desde la compañía consideran que comenzaron a aparecer señales de transformación a partir de algunas reformas recientes vinculadas con desregulación, apertura cambiaria y simplificación administrativa.
El efecto del RIGI y la mirada de los inversores
El estudio también menciona al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) como uno de los instrumentos que empezó a mejorar la percepción internacional sobre Argentina, especialmente en sectores como energía, minería e infraestructura.
Para TMF Group, este tipo de herramientas aportan previsibilidad fiscal y reglas más estables para proyectos de largo plazo, aunque aclaran que los rankings internacionales suelen reflejar cambios consolidados y no anuncios o transiciones recientes.
En paralelo, el informe advierte que la complejidad empresaria ya no depende únicamente de factores locales. Las tensiones geopolíticas, las nuevas exigencias regulatorias y los mayores controles de compliance comenzaron a elevar costos operativos en buena parte del mundo.
Según el relevamiento, muchas compañías modificaron estructuras durante el último año: crecieron los esquemas de subcontratación, se redujo personal y se congelaron contrataciones frente al aumento de la incertidumbre regulatoria.
Digitalización sin simplificación total
Otro de los puntos señalados por el informe es que la digitalización no siempre logró reducir burocracia. En varios mercados sudamericanos, incluida Argentina, los sistemas digitales conviven todavía con validaciones manuales, trámites presenciales y controles paralelos.
Eso genera, según TMF, una doble carga administrativa para las empresas en lugar de un proceso más ágil.
“Muchas operaciones empiezan online, pero igualmente requieren pasos físicos o validaciones adicionales”, explicó Sodano.
A pesar del escenario actual, el informe sostiene que Argentina sigue despertando interés en determinados perfiles de inversores, sobre todo en actividades vinculadas con recursos naturales, agroindustria, energía y economía del conocimiento.
“Argentina no es hoy un mercado simple, pero sí uno que puede ofrecer oportunidades atractivas para quienes tienen capacidad de adaptarse a contextos complejos”, concluyó el ejecutivo.








