En un escenario marcado por la caída del consumo y una transición hacia una economía más abierta, la empresa familiar de electrodomésticos Codini, radicada en San Francisco, apuesta a la reconversión productiva y a la inversión tecnológica como estrategia para atravesar la coyuntura.
Su presidente, Javier Codini, sostiene que el momento actual debe leerse como una etapa de transición y no como una crisis estructural. “Las crisis son coyunturales. Hay que adaptarse, reconvertirse y ganar eficiencia”, resume.
Codini describe una dicotomía que atraviesa a buena parte del entramado industrial: por un lado, una estabilidad macroeconómica valorada por el sector privado; por otro, una contracción significativa del consumo que impacta de lleno en la rentabilidad inmediata.
“Hay una caída fuerte en la demanda, pero también un nuevo esquema que permite planificar con mayor previsibilidad”, explicó en el aire de radio 90.7. Desde esa lectura, la empresa definió un plan basado en tres ejes: reconversión del portafolio, incorporación de tecnología y mejora de procesos.
Apertura económica y competencia directa
Uno de los puntos centrales del diagnóstico es la apertura comercial. Para Codini, el acceso a insumos tecnológicos y maquinaria que antes estaban restringidos representa una oportunidad. “Una economía abierta mejora la calidad y hace que los precios sean más competitivos”, afirma.
Sin embargo, el nuevo escenario también implica competir de manera directa con productos importados, especialmente en segmentos sensibles como lavarropas y lavavajillas. Frente a eso, descarta el proteccionismo como solución. “El desafío es igualar la calidad del producto importado y ajustar nuestros costos”, sostiene.
En ese proceso, subraya que la competitividad no depende exclusivamente de la industria. “Es una responsabilidad compartida. El Gobierno debe trabajar en la reducción de la carga impositiva y el retail tiene que revisar sus márgenes”, plantea.
Precios en baja y foco en volumen
En línea con el nuevo contexto, la estructura de precios muestra una tendencia descendente. La reducción de los costos logísticos internacionales —particularmente en contenedores provenientes de China— y el acceso a insumos importados más económicos impactan en la estructura productiva.
Codini rechaza la idea de márgenes extraordinarios en el sector. “No existen márgenes del 60 o 70%. Hoy el negocio pasa por volumen, no por rentabilidades altas por unidad”, asegura. La estrategia apunta a equiparar los valores de los productos nacionales con los importados, sin resignar calidad.
Empleo e inversión en bienes de capital
A diferencia de otras empresas industriales, Codini no realizó despidos. “Operamos en función de la demanda, no bajo una lógica de ajuste fácil”, señala. La firma mantiene su plantilla y proyecta nuevas inversiones.
En ese marco, la eventual ratificación de la reforma laboral es vista como un factor que podría mejorar la competitividad. Según las estimaciones internas, implicaría una reducción aproximada del 12% en determinadas cargas, con impacto directo en el costo final del producto.
El foco actual está puesto en la compra de bienes de capital para ampliar la variedad de productos y fortalecer la presencia tanto en el mercado nacional como en la región.
Proyecciones: crecer por encima del promedio
Aunque el consumo aún no muestra señales claras de recuperación, la empresa mantiene una perspectiva optimista hacia el segundo semestre. Con una estimación de crecimiento del PBI nacional en torno al 3% para este año, Codini se fija una meta más ambiciosa: alcanzar un incremento del 10% en su facturación.
“Creemos que algunos sectores van a reaccionar más rápido que el promedio”, anticipa.
En síntesis, la hoja de ruta de la compañía combina apertura, inversión tecnológica y eficiencia productiva como pilares para atravesar la actual caída del consumo. Para su presidente, la clave no está en resistir el cambio, sino en capitalizarlo.








