El consumo de carne vacuna en Argentina continúa en retroceso y alcanzó un nuevo mínimo histórico. Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), en mayo el consumo per cápita se ubicó en 47,5 kilos por habitante por año, una caída del 6,1% respecto del mismo mes de 2025.
El dato no solo confirma la debilidad de la demanda interna, sino que además marca el nivel más bajo de las últimas dos décadas para uno de los productos más representativos de la mesa argentina.
La entidad atribuyó esta situación principalmente a la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. A pesar de la desaceleración inflacionaria observada en los últimos meses, el fuerte aumento que registró la carne vacuna durante gran parte del último año sigue condicionando las decisiones de consumo.
Entre enero y mayo, el consumo aparente acumuló una caída interanual del 11,1%, equivalente a más de 106 mil toneladas res con hueso menos que en igual período del año anterior.
Los precios muestran señales de alivio
En paralelo al menor nivel de consumo, los precios comenzaron a mostrar una moderación. De acuerdo con CICCRA, mayo fue el segundo mes consecutivo con bajas en el valor promedio de los principales cortes vacunos.
El precio promedio retrocedió 0,7% respecto de abril, impulsado por descensos en algunos de los cortes más demandados. El asado registró una baja mensual de 1,6%, mientras que el cuadril cayó 0,8%, la nalga 0,6%, la carne picada común 0,4% y la paleta 0,1%.
La excepción fue el segmento de hamburguesas congeladas, que mostró un incremento del 2,5% durante el mismo período.
Para el sector, estas correcciones reflejan una combinación de menor capacidad de compra por parte de los consumidores y una necesidad de los operadores de sostener los niveles de comercialización.
Exportaciones: el mercado externo gana peso
Mientras el mercado doméstico pierde dinamismo, las exportaciones continúan funcionando como uno de los principales sostenes de la actividad.
Las estimaciones de CICCRA indican que entre enero y mayo se exportaron alrededor de 312.200 toneladas res con hueso, un volumen 5,1% superior al registrado en igual período de 2025.
Uno de los cambios más relevantes del año fue el crecimiento de Estados Unidos como destino de la carne argentina. Impulsado por la ampliación del cupo libre de aranceles a 100.000 toneladas anuales, el mercado norteamericano incrementó significativamente sus compras.
En abril, los envíos hacia ese país crecieron 25% respecto del mes previo y prácticamente triplicaron los niveles observados un año antes, hasta representar cerca del 30% del total exportado.
La contracara fue China. Aunque sigue siendo el principal comprador de carne argentina, sus importaciones mostraron una fuerte desaceleración. Las ventas hacia ese mercado cayeron 35,8% frente a marzo y 32% en la comparación interanual.
Menos hacienda y menor actividad frigorífica
La menor disponibilidad de ganado también comenzó a reflejarse en los niveles de producción y faena.
Durante los primeros cinco meses del año se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso, un 7,3% menos que en el mismo período de 2025.
Según CICCRA, el sector todavía arrastra las consecuencias de varios ciclos de liquidación de stock ganadero asociados a fenómenos climáticos adversos, que redujeron la disponibilidad de hacienda para faena.
En este contexto, la actividad frigorífica se mantiene en niveles históricamente bajos. Entre enero y mayo se faenaron 4,94 millones de cabezas, una caída interanual de 9,8% y el menor registro para ese período de la última década.
Para la entidad, el dato refleja las tensiones que atraviesa actualmente la cadena ganadera: un mercado interno debilitado, una oferta restringida y una creciente dependencia de las exportaciones para sostener la actividad.







