Por Eduardo Bocco. Acallados un poco los festejos por el bicampeonato de América en fútbol, el país político comienza otra vez a carretear, al menos a ganar espacio en portales y portadas. El tema que se viene y que captará la atención del Congreso es la continuidad, suspensión o eliminación de las Paso (elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) y el eventual debate sobre la ficha limpia, que impediría a personas con antecedentes en casos de corrupción presentarse como candidatos a cargos electivos.
¿Qué piensan los diputados nacionales cordobeses sobre estos proyectos? Hay prácticamente cuatro legisladores que compartirán la idea de La Libertad Avanza de eliminar esta contienda o por lo menos suspenderla. Carlos Gutiérrez, Alejandra Torres, Juan Brugge e Ignacio García Aresca. Natalia de la Sota, en tanto, suele tener posiciones más independientes, pero en el bloque creen que acompañará esta propuesta del oficialismo.
Luego sobrevendrá la discusión sobre la papeleta y hay dos modelos: el boleto único de sufragio que se aplica en Córdoba, donde en un solo documento se integran todas las categorías electorales, y el de Santa Fe que tiene un voto único por categoría, es decir uno para gobernador, otro para diputado, etcétera.
Esto cuenta con el total rechazo del kirchnerismo, de un sector del radicalismo y una línea del PRO, apegadas a estructuras tradicionales que facilitan, sin dudas, las prácticas clientelares.
Seguramente los cordobeses defenderán en el Congreso el modelo que se aplica en Córdoba, llamado BUS (boleto único de sufragio).
Llaryora modelo 2027. Hoy, con Juan Schiaretti nuevamente en la cancha y con una seria chance de que sea candidato a diputado nacional el año que viene –su participación en el acto por el ataque a la Amia fue un ejemplo de esto–, Llaryora comienza a delinear su futuro, aunque está más que claro que por ahora se concentrará en la gestión provincial, que viene demorada y con aletargamientos. Eso no es casual, las demoras de envío de fondos por parte de la Nación (Caja de Jubilaciones, Incentivo docente y otros).

Tomará distancia del presidente Javier Milei porque considera que con el aval que le dio a la ley bases y al pacto de mayo ya cumplió su parte. Eso lo pone de cabeza en la Provincia como dijimos, pero también vuelve a abrir una puerta a sus aspiraciones nacionales. Por ejemplo, hay que tener en cuenta un dato que pasó inadvertido para muchos: la ley electoral de Córdoba fue flexibilizada y Llaryora tiene una amplitud de fechas de convocatoria más amplias. Podría llamar a votar en marzo para intentar una nueva victoria justicialista. Eso sería la plataforma de lanzamiento de su aspiración nacional si las presidenciales son en octubre, más si no hay Paso en el medio.
Por eso, no hay que cerrar puertas y esto puede ir cambiando día a día. Hay un sector de dirigentes que todavía hablan con Llaryora para que no abandone su aspiración presidencial, aunque en estos momentos se vivan situaciones muy complicadas.
También está Schiaretti, que retoma de a poco sus presencias públicas, aunque en su entorno afirman que será el gestor de la irrupción nacional de su sucesor en la provincia. Son todas especulaciones que se dan en el oficialismo provincial, a partir del crecimiento del llamado cordobesismo que no es otra cosa que el justicialismo y aliados que casi no tienen votos pero algunos hacen ruido en el mundo de la política. Esto se ve facilitado porque la oposición sigue a los tumbos y sus referentes se pelean por migajas. ¿Córdoba terminará como México con el PRI?








