El maní, una de las joyas del agro cordobés, enfrenta una campaña con luces y sombras. Según el informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la producción proyectada para la campaña 2023/24 alcanzaría las 1.201.700 toneladas, un 64% más que en el ciclo anterior, cuando el cultivo fue fuertemente afectado por la sequía.
La mejora se explica por un aumento en el rendimiento promedio (calculado en 3,06 toneladas por hectárea) y una siembra más tardía, que evitó el golpe de calor del verano. Sin embargo, el área sembrada fue un 6% menor que el promedio de las últimas cinco campañas, lo que limita el crecimiento total.
Córdoba, el corazón del maní
La provincia concentra el 87% del área sembrada a nivel nacional, con Río Cuarto, Juárez Celman y General Roca como los departamentos más importantes. Esto convierte a Córdoba en el epicentro de una economía regional que genera divisas, empleo y valor agregado.
Recuperación del precio internacional
Luego de tocar un piso histórico en octubre de 2023, el precio internacional del maní comenzó a recuperarse. En marzo de este año, la tonelada se comercializó a US$ 1.272 FOB, un 16% más que el mes anterior y un 14% más que en el mismo mes del año pasado. Aun así, el valor sigue siendo bajo en comparación con campañas anteriores.
El informe señala que “la suba se da en un contexto de oferta limitada por parte de los principales exportadores mundiales”, y que esto genera “mayor interés de compradores internacionales por el maní argentino”.

El desafío del clima y el contexto global
Aunque se esperan buenos rindes, los técnicos advierten que las lluvias de marzo podrían haber afectado la calidad del grano. “En abril se podrá dimensionar con mayor certeza cómo impactaron las precipitaciones en la producción”, detalla el informe.
A nivel internacional, el mercado sigue afectado por los vaivenes geopolíticos, los costos logísticos y la competitividad con otros países productores como EE.UU., India, China y Brasil.
El maní argentino tiene como destino más del 90% de su producción a la exportación, siendo Europa el principal comprador. En este contexto, la mejora de precios y una buena campaña pueden significar una inyección de divisas clave para el sector agroindustrial.





