Desde Córdoba, una startup biotecnológica busca transformar la forma en que se producen y administran soluciones avanzadas para la salud y nutrición animal. Se trata de ByBug, una empresa fundada hace tres años que desarrolló una plataforma basada en larvas de mosca soldado negro genéticamente modificadas, capaces de producir proteínas recombinantes a gran escala y a costos significativamente más bajos que los sistemas tradicionales.
“La idea nació al ver que muchos tratamientos basados en proteínas recombinantes, como anticuerpos o inmunoestimulantes, eran extremadamente costosos de producir, lo que los hacía inviables para el uso masivo en salud animal”, explicó Gerardo Bluske, fundador de ByBug junto a José del Solar, Daniel Troncoso y Rocío Espinosa. Frente a ese escenario, el equipo diseñó un modelo alternativo: utilizar insectos como mini-bioreactores naturales, capaces de generar esas proteínas “a una fracción del costo”.
Insectos como bioreactores naturales
ByBug se define como una empresa biotecnológica que aplica ingeniería genética sobre la mosca soldado negro (BSF, por sus siglas en inglés) para producir nanoanticuerpos y otras moléculas funcionales dentro del propio cuerpo de las larvas. Luego, esas larvas se procesan en una harina que funciona como vehículo directo para administrar las proteínas a través del alimento animal.
“Las larvas actúan como bioreactores naturales. Eso nos permite simplificar radicalmente la producción biotecnológica y reducir costos, haciendo posible aplicar soluciones avanzadas a gran escala”, detalló Bluske. El enfoque, además, evita procesos de purificación complejos y reduce el impacto ambiental.

Un modelo escalable y de bajo CAPEX
El principal diferencial de ByBug dentro del ecosistema emprendedor está en su modelo de producción. A diferencia de la mayoría de las empresas del sector, que fabrican proteínas en laboratorios o fermentadores, la startup cordobesa se apoya en una infraestructura que ya existe a nivel global.
“Hoy ya hay capacidad instalada en todo el mundo para producir harina de mosca soldado negro. Nosotros aprovechamos esa infraestructura, lo que nos permite escalar rápido y sin grandes inversiones en CAPEX, mediante acuerdos con productores existentes”, señaló el fundador.
Además, como la harina de BSF ya forma parte de las dietas animales, las proteínas recombinantes pueden incorporarse directamente al alimento, facilitando la adopción comercial.
Escalar una tecnología disruptiva desde Córdoba hacia mercados globales no estuvo exento de obstáculos. “El mayor desafío fue ganar credibilidad frente a los grandes actores internacionales y demostrar que desde Latinoamérica se puede desarrollar biotecnología de clase mundial”, reconoció Bluske.
En ese camino, la empresa avanzó con validaciones técnicas, cumplimiento de estándares internacionales y acuerdos estratégicos que hoy le permiten operar en Chile, Ecuador y Estados Unidos.

Hitos clave y respaldo internacional
En los últimos años, ByBug alcanzó una serie de hitos que marcaron su crecimiento: el desarrollo de tres cepas genéticamente modificadas, la presentación de tres patentes, acuerdos de escalamiento con productores globales de harina de insectos y pilotos con actores relevantes del segmento acuícola, tanto en camarones como en salmón.
A esto se suma un proyecto de I+D con una de las principales farmacéuticas animales del mundo y la apertura de su oficina comercial en Estados Unidos.
La startup cuenta con el respaldo de fondos de venture capital y family offices de Argentina, Chile y Estados Unidos, entre ellos GridX, Südlich Capital, The George Kaiser Family Foundation y Tim Draper.
Para Bluske, el crecimiento de ByBug no puede entenderse sin el ecosistema local. “Córdoba se consolidó como uno de los principales polos tecnológicos del país. En biotecnología, el crecimiento fue impresionante: hoy hay más de 50 empresas, y el 80% tiene menos de tres años”, destacó.
No obstante, advirtió que el ecosistema todavía enfrenta desafíos estructurales, como el acceso al capital, la estabilidad macroeconómica y marcos regulatorios que acompañen la velocidad de la innovación.
Próximos pasos y visión de largo plazo
En los próximos 20 meses, el foco de ByBug estará puesto en convertir los pilotos actuales en acuerdos comerciales, principalmente en el segmento acuícola. En paralelo, continuará avanzando en aplicaciones para los sectores avícola y de mascotas, mientras optimiza su plataforma tecnológica.
“A largo plazo, buscamos posicionarnos como el ‘Intel Inside’ de la salud y alimentación animal: que detrás de cada alimento funcional o aditivo biotecnológico esté ByBug”, proyectó Bluske.








