La edición número 60 del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María no solo quedará en la historia por su puesta artística y convocatoria, sino también por el modo en que logró consolidar un modelo de gestión comercial que redujo riesgos y fortaleció su sustentabilidad. Así lo explicó Javier Martínez, director de Cúpula.Biz y de Paseshow, dos empresas que tuvieron un rol clave en el sponsoreo y la comercialización de entradas del evento.
Según Martínez, uno de los principales hitos de esta edición fue haber llegado al inicio del festival con los costos prácticamente cubiertos. “Hace algunos años el equilibrio financiero se definía en las últimas noches; hoy eso se logra antes de levantar el telón”, señaló. Esa situación, explicó, es resultado de una “ecualización” entre múltiples variables: precios accesibles para el público, concesiones bien vendidas, fuerte inversión de marcas, activaciones consistentes y el acompañamiento de entidades financieras.

Desde el punto de vista del público, el festival también mostró un cambio estructural. Más del 70% de los asistentes se ubicó en la franja de entre 16 y 40/45 años, un dato que marca un claro rejuvenecimiento respecto de ediciones anteriores. Ese corrimiento generacional, destacó Martínez, redefine el atractivo para las marcas, que encuentran allí un público abierto a nuevas experiencias, tecnología y propuestas de interacción más sofisticadas.
La respuesta del mercado fue inmediata. Todas las marcas participantes renovaron su presencia para futuras ediciones, incluso con compromisos presupuestarios ya proyectados hacia 2027. “No es algo que pase seguido en otros eventos”, afirmó el directivo, y remarcó que la combinación de visibilidad, activación, acciones en redes sociales y el fin solidario del festival —con lo recaudado destinado a educación— termina de cerrar un círculo virtuoso.
Otro rasgo distintivo fue el crecimiento del impacto digital. Influencers, contenidos en redes y replicación nacional y regional de las activaciones ampliaron el alcance del festival mucho más allá del predio. En ese contexto, Paseshow avanzó en la digitalización de la experiencia del espectador, no solo en la venta de entradas y el control de accesos, sino también en la posibilidad de anticipar consumos y beneficios asociados, una línea de trabajo que se profundizará en las próximas ediciones.

Con una vara alta en términos de producción, tecnología y expectativas del mercado, el desafío hacia adelante es sostener ese nivel. “Es un buen problema”, definió Martínez, quien confirmó que ya se trabaja con marcas y con la comisión organizadora en la planificación de las próximas ediciones. Para el director de Cúpula.Biz, la clave está en el equipo, la apertura a nuevas ideas y una gestión medida, capaz de innovar sin perder el equilibrio financiero que hoy posiciona a Jesús María como uno de los eventos más sólidos del calendario cultural argentino.








