En los márgenes del comercio global, donde las grandes tecnológicas imponen las reglas y los pequeños negocios luchan por sobrevivir, comienza a abrirse paso una transformación que podría cambiarlo todo: la inteligencia artificial (IA) y el concepto de open commerce.
En Argentina, kioscos, autoservicios y despensas barriales sostienen la mayor parte del consumo cotidiano, pero lo hacen con procesos obsoletos, sin digitalización ni acceso a la información de la cadena de suministro. Mientras tanto, el comercio electrónico bate récords: en 2024 más de medio millón de nuevos compradores se sumaron al canal online y la facturación creció 181 %, según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE). Sin embargo, la digitalización de los pequeños comercios sigue siendo una deuda pendiente.
El e-commerce tradicional no les ofrece soluciones: está diseñado para las grandes plataformas, centraliza los datos y deja a las pymes en los márgenes. Ahí aparece el open commerce como alternativa: un modelo descentralizado que busca abrir el acceso a herramientas digitales, escalar desde la base y generar poder de compra colectivo.
“Digitalizar las cadenas de suministro existentes en lugar de reemplazarlas es clave para empoderar a los pequeños comercios”, explica Martín Pilossof, cofundador de Prometheo, una startup argentina que encarna este enfoque. Su plataforma, basada en inteligencia artificial, automatiza la atención, gestiona ventas y permite que cualquier negocio esté presente en los canales donde los clientes ya están —WhatsApp, Instagram, tiendas online— sin necesidad de saber programar.

“La IA está al alcance de todos. Implementarla no requiere inversión millonaria ni conocimientos técnicos”, sostiene Pilossof. En los comercios que adoptan estas soluciones, los resultados son tangibles: más ventas, más eficiencia y mejor experiencia de cliente.
La transformación digital no es solo operativa. También cambia la lógica de la relación con el consumidor: respuestas inmediatas, omnicanalidad y procesos sostenibles las 24 horas. “El consumidor de hoy tiene más opciones y menos paciencia. La inmediatez ya no es un diferencial, es lo mínimo esperado”, señala Juan Stein, también cofundador de Prometheo.
Los datos respaldan la oportunidad. Según la CEPAL, la IA generó más de 70 mil millones de dólares en la región en 2023, y podría impactar en el 44 % de la fuerza laboral en los próximos años. En América Latina, más del 70 % de las pymes aún tiene baja madurez digital, pero el mercado de IA en la región podría superar los 154 mil millones de dólares en 2030, de acuerdo con Grand View Research.
El desafío, sin embargo, no es solo tecnológico sino cultural: sostener la transformación, profesionalizar la gestión y perder el miedo a invertir en digitalización. “El comercio del futuro será más abierto, más justo y más humano. Porque cuando la tecnología se democratiza, el progreso deja de ser privilegio y se convierte en posibilidad”, concluye Pilossof.








