El economista Salvador Di Stéfano analizó la coyuntura económica argentina y trazó un panorama que combina estabilidad en las variables macro con tensiones políticas y un estancamiento en la actividad. Aunque proyecta que, tras las elecciones, se registrará una mejora en las condiciones financieras, advierte que el bienestar de la gente dependerá exclusivamente de la capacidad de atraer inversión privada.
Di Stéfano destacó que el gobierno “está administrando muy bien la macro”, con pilares claros: superávit fiscal, capitalización del Banco Central, ausencia de emisión monetaria y financiamiento externo de la balanza de pagos. “En términos generales, la macro no debería aportarte incertidumbre”, afirmó.
Sin embargo, el escenario político introduce tensiones. El legislativo impulsa leyes que aumentan el gasto público, en contraposición al plan oficial de equilibrio fiscal. Esta disputa “ha generado un poquito de ruido en términos económicos”, señaló el analista.
Un punto crítico fue el desarme de las LEFIs, instrumentos heredados del kirchnerismo. El reemplazo por deuda de mayor plazo buscó dar más autonomía a los bancos, pero generó desconfianza y una suba del tipo de cambio. Para contenerla, el gobierno utilizó dos herramientas: la venta de dólar futuro y el aumento de los encajes bancarios.
“El problema es que la suba de encajes provocó un alza en la tasa de interés y cortó el crédito en la economía”, explicó.

Actividad: ni recesión ni crecimiento
El economista diferenció entre recesión y “amesetamiento”. “No hay dos trimestres de caída, pero desde mayo la actividad se planchó: ni se desplomó ni subió”, aclaró.
Este estancamiento, añadió, es heterogéneo: sectores como autos y motos siguen en expansión, mientras que otros se mantienen quietos o retroceden.
Expectativas para el escenario post-electoral
De cara a los próximos meses, Di Stéfano proyecta una mejora en las condiciones financieras: “Antes de las elecciones esto se va a ir atemperando y después vamos a tener una tasa de interés a la mitad de lo que está hoy, con un tipo de cambio más bajo y variables financieras más controladas”.
El economista, confía en que el poder regulador del Estado prevalecerá sobre las presiones del mercado cambiario.

Microeconomía: salarios estancados y presión sobre los deudores
El aumento de tasas golpeó de lleno al crédito, complicando a empresas y familias endeudadas. “La persona que pidió un adelanto, que cambió un cheque o no pagó la tarjeta, hoy está muy comprometida”, advirtió.
En materia de ingresos, el panorama es desigual:
- Salario privado formal: estancado en niveles de noviembre de 2023.
- Salario público nacional y provincial: en caída.
- Informales: leve recuperación.
- Jubilados: mejoras parciales, pero neutralizadas por el peso de medicamentos y tarifas.
Un cambio de modelo: inversión antes que aumentos por decreto
Di Stéfano fue categórico al describir la nueva dinámica: “Hasta que no haya más inversión, no vamos a ver un gran aumento de salario”. El modelo basado en aumentos decretados perdió vigencia. “Hoy, si vos querés ganar más, la empresa tiene que invertir más y recién ahí puede pagar mejor”, sintetizó.
En conclusión, el economista planteó un escenario dual: mientras la macroeconomía luce ordenada y con perspectivas de estabilización, la microeconomía sigue condicionada por la falta de crédito y la debilidad salarial. La clave, insistió, estará en atraer capital privado que permita transformar la recuperación financiera en una mejora real de la calidad de vida.








