Con 11 locales activos y un plan de crecimiento medido, La Reina Empanadas avanza en su objetivo de consolidarse como la marca de empanadas premium líder en Córdoba. La firma, fundada hace tres años y medio por tres socios cordobeses, apuesta a completar su presencia en la capital antes de desembarcar en otras provincias del interior a partir de 2026.
Franco Castiñeiras, socio gerente de la compañía, explicó que el diferencial estuvo claro desde el inicio: “Nos propusimos elevar un producto tradicional argentino a una experiencia gastronómica superior. En Córdoba no existía una empanada con estas características en tamaño, calidad y propuesta estética”.
Un concepto premium en un mercado masivo
La marca nació tras seis meses de pruebas de producto. El foco estuvo puesto en desarrollar una empanada de gran tamaño y rellenos abundantes, donde la calidad de la materia prima se convirtió en el eje central del negocio.
“Si es de vacío y provolone, tiene vacío y provolone en serio. No es solo una cuestión de volumen, sino de fidelidad en el relleno”, señaló Castiñeiras.
Con un precio promedio de $3.600 por unidad —muy por encima del rango habitual del mercado, que oscila entre $1.500 y $2.000— La Reina se posiciona deliberadamente en el segmento de alta gama. La estrategia no apunta a competir por precio, sino por percepción de valor. Packaging de primera línea, identidad visual moderna y locales de estética contemporánea refuerzan ese posicionamiento.
Actualmente ofrecen 19 variedades activas y se encuentran testeando seis nuevos sabores, de los cuales uno o dos se incorporarán de manera definitiva. Entre las más vendidas se destacan:
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Vacío y provolone
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Matambre a la pizza
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Cheeseburger
Esta última, según la empresa, tiene fuerte aceptación en el público joven e infantil.
Un modelo de franquicia simplificado
El crecimiento de la marca se apoya en un esquema de franquicias diseñado para minimizar la complejidad operativa en el punto de venta.
La logística está centralizada: el producto terminado se distribuye diariamente a cada local, lo que elimina la necesidad de mano de obra especializada. En tienda, el personal se limita a cocinar y despachar. Cada unidad requiere entre 35 y 40 metros cuadrados y un equipo de 4 a 5 empleados para cubrir turnos de lunes a lunes.
La inversión total estimada ronda entre US$ 35.000 y US$ 40.000 —incluye el fee de ingreso y el local llave en mano, excepto la primera compra de mercadería—, con un contrato de cuatro años. El modelo no contempla regalías, pero sí un canon de publicidad del 1,5% sobre la venta de empanadas.

Según datos de la compañía, cada franquicia registra en promedio unos 1.000 pedidos mensuales, con un ticket promedio de entre $26.000 y $28.000. El plazo estimado de recupero de la inversión se ubica entre 18 y 24 meses.
Expansión controlada para evitar saturación
Actualmente, la red cuenta con 11 puntos de venta distribuidos en zonas estratégicas como General Paz, Manantiales, Cerro de las Rosas, Nueva Córdoba, Villa Allende, La Calera y Villa Carlos Paz, entre otras.
El plan inmediato contempla sumar entre cuatro y cinco nuevas franquicias en áreas clave de la capital y alrededores, aunque con una premisa clara: no saturar el mercado local.
“La idea es llegar a un máximo de 14 locales en Córdoba para mantener la rentabilidad por punto de venta. Preferimos consolidar bien la plaza antes que crecer sin control”, explicó Castiñeiras.
Entre las zonas prioritarias figuran la parte alta de Nueva Córdoba, el área cercana a Nuevo Centro Shopping y el sector de Sol de Mayo. Además, proyectan una apertura en Villa General Belgrano.

Resiliencia en un contexto económico desafiante
Pese a la desaceleración del consumo registrada en distintos rubros gastronómicos, la empresa afirma haber atravesado el contexto con impacto moderado.
“Hemos notado una leve caída general en el consumo, pero en nuestro segmento el efecto fue menor. El carácter novedoso del producto y la fidelización juegan a favor”, sostuvo el socio gerente.
La mirada hacia 2026 es optimista. La firma apunta a cerrar el proceso de consolidación territorial en Córdoba y, una vez estabilizada la red, analizar la expansión hacia otras provincias del interior.
En un mercado altamente competitivo, La Reina busca diferenciarse no solo por el producto sino por la experiencia completa. “No vendemos solo empanadas. Vendemos calidad, cuidado y una propuesta simple pero sofisticada”, resumió Castiñeiras.








